El admirable escritor Miguel Phipps

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Roberto Marcallé Abreu

Una de las características que despierta mi admiración en el escritor Miguel Phipps, es su persistencia.

Provengo de una familia en la que el trabajo y el esfuerzo sin descanso son una forma de vida.

Y es esa idea la que me alcanza cada vez que adquiero un nuevo libro de este autor definitivamente incansable.

Cierro los ojos y pienso en mi padre que ya estaba despierto a las 4 de la madrugada. Mi madre Aurelia, se encontraba de pie mucho antes para hacerse cargo de la cotidianidad hogareña y hacerle compañía en uno de los negocios de su propiedad.
Recuerdo a mi hermano, desaparecido en plena juventud y quien hizo fortuna porque era un trabajador sin horario ni descanso…

Gracias a los hábitos y la conducta paternos, los cinco hermanos nos educamos con el criterio de que el trabajo es fundamental para la vida. Nos proporciona equilibrio, seguridad, certeza.

No poseo la seguridad, pero el número de obras publicadas por Phipps supera todos los parámetros. Decenas y decenas de textos principalmente de literatura infantil, un género que observo con respeto porque se requieren cualidades personales excepcionales como un temperamento reposado, una actitud apacible y hondura espiritual.

En ocasiones permanezco mirando a mi hijo más pequeño, Eliam Roberto, de siete años, cuando le llevo un nuevo libro de Phipps. Se concentra, hace numerosas preguntas y son tan personales e íntimas que es como para pensar las respuestas muy despacio.

Phipps publicó su primer libro de literatura infantil en el 1982. Título y contenido, como es de esperarse, poseen propósitos esencialmente didácticos: “La araña y el mosquito sabio”. Dicho texto, por su calidad y mensaje, fue reconocido y premiado.

Este escritor es en extremo cuidadoso en la elaboración y publicación de sus libros. Tanto la redacción como los recursos que utiliza para cautivar la atención de los infantes son tan atractivos como impecables.

Phipps es un perfeccionista que no cede en cuanto a la calidad de la redacción, la selección de las letras, los dibujos y los colores que adornan cada una de sus obras. Lo mismo puede decirse de la presentación y la calidad de los temas.

Para Phipps es fundamental el mensaje edificante, la anécdota aleccionadora, las cualidades y atributos de los personajes, su armonía perfecta con sus pequeños lectores, como medio de formarlos y educarlos positivamente.

Empecé por leer de este autor un relato en verdad mágico y sumamente hermoso, que obtuvo varios premios internacionales. Su argumento se fundamenta en la cueva de las maravillas.

El escritor no parece tener límites en el colorido arcoíris de sus elecciones literarias. Aborda los temas más diversos, como lo es la vida misma.

Alguien escribió sobre él alguna vez señalando que “navega en textos alusivos a la problemática humana, dejando que los duendes y fantasmagorías transmitan un mensaje que forme y transforme positivamente la conciencia, provea claridad de juicio y señale los caminos del respeto, de la superación, de la decencia”.

Otro reconocido escritor escribió de forma elogiosa sobre sus aportes a la educación de nuestros niños en más de setenta obras que calificó como “memorables”. De ellas varias han sido aprobadas como textos orientados no solo a formar el carácter sino también a incentivar la lectura.

Phipps es un escritor que merece el reconocimiento de la sociedad por sus aportes y por sensibilizar a nuestros hijos sobre la necesidad de elegir el bien y la honradez en una época en que la degradación y la insoslayable presencia de las peores manifestaciones humanas libran combates a muerte para no ser apartados de los escenarios más diversos.

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