Dispersión vs Pareto

José Báez Guerrero
José Báez Guerrero

Dije recientemente cuánto me alegra ver el genuino respeto y la simpatía que concita el presidente Abinader al representarnos como jefe de Estado ante sus pares. Su prestigio es motivo de orgullo nacional. En los últimos diez días ha ido a Costa Rica, Panamá, Guyana y Miami.

El sábado el Centro Adam Smith para la Libertad Económica, de Florida International University, lo galardonó con su Premio Campeón de la Libertad por su “liderazgo visionario e implementación de políticas de libre mercado responsables y efectivas”. Aplaudo este y otros éxitos.

Es sabido que al despacho presidencial llegan incontables cananas que pueden abrumar a cualquiera pese a todo lo bien hecho.

El domingo me asaltó una duda: ¿está el presidente demasiado ocupado o agobiado por tantas cosas que su atención así dispersa consigue menos resultados que si se enfocara mayormente en dos o tres grandes temas? Recordé una regla formulada a fines del siglo XIX por el economista Wilfredo Pareto, según la cual el 80% de los resultados se logra con un 20% de los esfuerzos.

Esta asimetría muestra que puede maximizarse el balance de cualquier gestión, en la política y asuntos de Estado, los negocios o la vida personal, enfocándose con precisión de láser en aquellas tareas o problemas de mayor importancia, el 20% vital.

El principio de Pareto ayuda a que el tiempo y los esfuerzos rindan mucho más, al ocuparnos de los asuntos cuya resolución posee mayor consecuencia e impacto.

Este consejo no solicitado será malinterpretado por parte del anillo presidencial cuya influencia depende de la satisfacción del presidente con sus resultados. Es una ventaja aconsejar desde la prensa —mucho menos importante de lo creído— pues hagan o no algún caso a la recomendación, basta hacerla con la mejor buena fe.

Sobre el autor

José Báez Guerrero

Abogado, periodista y escritor dominicano.