Morel Diplán llama a rescatar la vocación de niños y jóvenes y reconoce la entrega de los catequistas
- Morel Diplán anunció una semana dedicada a la orientación vocacional en toda la Arquidiócesis y exhortó a padres, docentes y agentes pastorales a acompañar a las nuevas generaciones en la construcción de su proyecto de vida.
Santo Domingo.-El arzobispo metropolitano de Santo Domingo, monseñor Carlos Tomás Morel Diplán, hizo un llamado a las familias, educadores y catequistas a involucrarse activamente en la orientación vocacional de niños, adolescentes y jóvenes, al advertir que muchos no logran descubrir sus capacidades, aspiraciones y propósito de vida por falta de acompañamiento, motivación y oportunidades.
El prelado anunció que ha dispuesto dedicar una semana a la promoción de la vocación en toda la Arquidiócesis de Santo Domingo, instruyendo a grupos, movimientos y comunidades eclesiales a concentrar sus encuentros y actividades en la orientación de las nuevas generaciones.
Morel Diplán consideró que padres, madres, maestros y catequistas tienen la responsabilidad de escuchar, orientar y animar a los jóvenes, en lugar de descalificar sus aspiraciones o hacerles sentir que no tienen capacidad para alcanzar sus metas.
"Muchos muchachos no descubren su vocación porque falta gente que les anime y les motive", expresó el arzobispo, al exhortar a los adultos a sentarse con los jóvenes, conversar sobre lo que desean ser en la vida y ofrecerles el apoyo necesario para desarrollar sus talentos.
En ese sentido, pidió a los docentes aprovechar los espacios educativos para abordar, además de las asignaturas académicas, temas relacionados con el proyecto de vida, mientras que invitó a los catequistas a dedicar sus encuentros de esa semana a reflexionar sobre la vocación, por encima de los contenidos habituales.
Advirtió que cuando la familia, la escuela y la Iglesia no asumen esta tarea de orientación, otros entornos pueden ocupar ese espacio e influir negativamente en las decisiones de los jóvenes.
La familia, primera escuela de fe y valores
Al reflexionar sobre la misión de los catequistas, monseñor Morel Diplán destacó que la formación cristiana no puede limitarse a los encuentros parroquiales, sino que debe comenzar en los hogares, donde los padres están llamados a ser los primeros educadores en la fe.
Explicó que los niños aprenden, en gran medida, de las actitudes y comportamientos que observan en sus familias, por lo que insistió en la importancia de cultivar ambientes de amor, respeto, comprensión y convivencia pacífica.
Señaló que la violencia, las agresiones verbales, los conflictos y el maltrato que se reproducen en algunos hogares terminan reflejándose en la conducta de los menores, tanto en las escuelas como en los espacios de catequesis.
En ese contexto, sostuvo que resulta difícil transmitir a un niño el significado del amor de Dios cuando en su entorno familiar no encuentra afecto, protección y respeto.
"La catequesis es para transmitir el amor de Dios, pero la casa es el primer centro de catequesis", afirmó.
El arzobispo también recordó que Jesús es el primer catequista, al enseñar a sus discípulos, mediante las Bienaventuranzas, los valores de la misericordia, la justicia, la paz y el desprendimiento. A partir de esa enseñanza, invitó a quienes ejercen la misión evangelizadora a convertirse en verdaderos referentes de vida cristiana.
Durante la homilía, Morel Diplán expresó su reconocimiento a los hombres y mujeres que dedican voluntariamente su tiempo a la formación cristiana de niños, adolescentes, jóvenes y adultos en las comunidades parroquiales.
Agradeció su compromiso y entrega, destacando que su labor permite acercar a numerosas personas al conocimiento de Dios y constituye uno de los pilares fundamentales de la vida de la Iglesia.
"Sin ustedes nuestros niños y niñas, nuestros jóvenes y adolescentes, quizás no conocerían de Dios", manifestó al dirigirse a los catequistas presentes, a quienes pidió no desanimarse ante los desafíos que enfrenta actualmente la evangelización.
Asimismo, destacó que el servicio catequético exige mucho más que transmitir conocimientos religiosos, pues implica ofrecer un testimonio coherente con los valores que se enseñan.
Explicó que los niños y jóvenes necesitan encontrar en sus catequistas personas capaces de reflejar, mediante sus acciones, el amor, la cercanía, el respeto y la fidelidad a Dios.
El prelado señaló que la sociedad actual necesita referentes positivos que contribuyan a contrarrestar el crecimiento del odio, el resentimiento, la violencia y otras conductas que afectan la convivencia.
Exhorta a fortalecer los centros de catequesis
Morel Diplán también llamó a incrementar la participación de hombres y mujeres en el servicio catequético, al considerar que todavía hacen falta más servidores y centros de formación en las parroquias de la Arquidiócesis.
Motivó a integrantes de grupos, movimientos y demás comunidades eclesiales a incorporarse a esta misión, con el propósito de ampliar el acompañamiento espiritual y la formación cristiana de quienes necesitan acercarse a la fe.
Subrayó que la catequesis de iniciación cristiana constituye una base esencial para formar creyentes comprometidos con Dios, con la Iglesia y con el servicio a los demás.
La celebración del Día del Catequista fue presidida por monseñor Carlos Tomás Morel Diplán en la Catedral Primada de América, bajo el lema "Bautismo y Sinodalidad, Camino de Santidad", en reconocimiento a la entrega de quienes asumen la misión de evangelizar y acompañar a las nuevas generaciones.
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