Washington.- La presidenta brasileña, Dilma Rousseff, manifestó ayer a su par estadounidense, Barack Obama, su preocupación por las políticas de expansión monetaria de los países desarrollados, que ponen en peligro el crecimiento de las naciones emergentes.
Esas políticas monetarias llevan a la desvalorización de las monedas de los países ricos, poniendo en peligro el crecimiento de los países en desarrollo, señaló Rousseff en el Salón Oval de la Casa Blanca, junto al Mandatario estadounidense.
Brasil, sexta economía del mundo, enfrenta una apreciación de su moneda frente al dólar y lo atribuye a una guerra cambiaria de los países ricos, que están inundando de divisas el mercado a través, entre otros, de crédito barato. Rousseff, en su primera visita a la Casa Blanca, dijo a Obama que el papel que Estados Unidos puede jugar es muy importante, tanto en la contención de la crisis mundial como en el impulso al crecimiento.
La Presidenta dijo que su país reconoce el papel de los bancos centrales, especialmente en los últimos meses del Banco Central Europeo, para impedir una crisis de liquidez de altas proporciones que afectaría a todos los países.
Rousseff dijo que los BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) han contribuido de manera significativa al crecimiento mundial, pero sostuvo que es clave la reanudación del crecimiento en Estados Unidos. Los mandatarios coincidieron en congratularse por el estado de las relaciones entre ambos países, pero afirmaron que aún hay terreno para avanzar.
La buena noticia es que la relación entre Brasil y Estados Unidos nunca ha estado más fuerte, pero se pueden hacer cosas más ambiciosas, dijo Obama, quien visitó Brasil en marzo de 2011.