Martes, 16 de julio, 2019 | 3:05 pm

¿Dictadura? No tanto



En República Dominicana no hemos logrado superar muchas de las debilidades institucionales propias del desarrollo, pero de que hemos avanzado como nación es innegable.

El comportamiento de las élites del poder son propias, en muchas facetas, de los inicios del siglo XX o finales del siglo XIX.

Simultáneamente con eso, tenemos signos de los más adelantados del siglo XXI.

Tenemos una combinación muy extraña, propia del pueblo dominicano.

En ese ambiente, República Dominicana ha instaurado una democracia muy propia de este pueblo, pero que si bien es cierto no avanza con la rapidez que debiera, sería injusto decir que se ha retrocedido a tal nivel de que el término dictadura se esté acuñando como si se tratara de un peligro real.

En el accionar político dominicano estamos viendo las debilidades institucionales propias de una democracia que no ha logrado desprenderse del caudillismo.

Justamente, gracias a avances como la conciencia ciudadana, la amplia participación política, respeto a las libertades públicas y otras que no se dan en medio de dictaduras, son las que hacen que veamos el fantasma de la dictadura donde no existe.

Los asomos reeleccionistas no son amenazas de instaurar dictaduras, sino que nos recuerdan las debilidades institucionales característica de una democracia en construcción.