Tal como quedó establecido hace cincuenta años, un día como hoy resurgió la libertad en nuestro país.
No tuvo nada de espontáneo, el momento llegó preparado, con muchos lamentables momentos y uno final, en virtud de diversas y dolorosas ofrendas, incluidos muchos dolores, miedos, sangre y pérdida de vidas humanas.
El heroísmo de un colectivo de hombres hizo posible el ajusticiamiento de Rafael Leonidas Trujillo y el destierro de una familia que sumió durante treinta años a todo un pueblo que nunca dejó de luchar para conquistar un destino más promisorio.