Desigual apoyo gobierno-medios salud
Hay una asimétrica relación gobierno-medios de salud: mientras los medios digitales de salud el gobierno los ha convertido en zafacón y boletín de sus notas de prensa, dedica escaso presupuesto publicitario hacia esos espacios especializados.
Hay poco apoyo en la publicidad gubernamental colocada en República Dominicana, por no decir casi nada. Todo se queda arriba, en los embudos de los grandes emporios de medios y en los tradicionales líderes de opinión que pocas veces tocan temas de salud.
El maná que baja de la Presidencia e instituciones gubernamentales es causi nulo. Si acaso, a veces se colocan especies de premios de colocación, con montos cheleros que envuelven más a los medios digitales de salud que lo que resuelven. La millonada queda arriba.
Se ha hecho rutina que, para maquillar las cosas y poner un bobo, que se informa a los medios especializados en salud de una publicidad disponible, de poco monto, con dos días de “vencer el plazo” para entregar el enorme papeleo burocrático institucional y las certificaciones de la voraz Dirección General de Impuestos Internos (DGII). Para tener una idea, pocos medios están al día con ese cobrador compulsivo y peligro de la DGII porque subsisten con lo justo para estar a flote.
En el país hay más de 20 periódicos digitales de salud y pocos se nutren de los ampulosos presupuestos gubernamentales destinados a la publicidad. Para mencionar una idea de ese gran pastel repartido arriba, el año pasado, sólo desde la Presidencia, emanaron unos 10 mil millones de pesos en este renglón. Y lean esto: la inversión publicitaria destinada en los ocho años de gobierno de Leonel Fernández (2004-2012) sumó alrededor de 5 mil millones de pesos desde la Presidencia.
El Ministerio de Salud es el gran ausente en la colocación a medios digitales especializados en salud. Sus presupuestos están ocupados en los grandes y siempre argumentan “no han llegado fondos de la Presidencia”.
Otras instituciones caminan por el mismo riel. El Consejo Nacional de la Seguridad Social (CNSS) nunca ha destinado publicidad a los medios especializados en salud. La Superintendencia de Salud y Riesgos Laborales (SISALRIL) abrió hace unos meses, de sorpresa, una colocación con dos días de antelación para completar la burocracia, actualizarse con los impuestos y una serie de requisitos imposibles de cumplir, Parecía un proceso ya preparado para los grandes medios y líderes de opinión de las alturas. Así se produce el mismo esquema en el Servicio Nacional de Salud (SNS), cuyo nuevo director, doctor Julio Landrón, ha suspendido la poca publicidad destinada por su antecesor Mario Lama. La DIDA y otras dependencias estatales hacen amagos solamente.
No sólo de notas de prensa vivee el hombre. Los medios digitales de salud desarrollan su trabajo con el acoso impositivo de la DGII, que no da espacio para esperar que la escasa publicidad privada que llega sea pagada para cumplir los compromisos tributarios. Los medios pequeños deben pagar los ITEBIS antes de 30 días para no recibir la daga de las moras pagadas a precios de usura, pero las facturas son pagadas con un promedio de tres meses, como dicta letalmente la costumbre del mercado en el país.
Los medios deben financiar a los anunciantes con su escaso flujo de caja y esperar a que el mercado pague cuando lo entienda, a veces en seis meses de iniciado el contrato de publicidad.
Así no se hace patria y se apuesta al funeral de los medios digitales especializados en salud, a los cuales tantas notas y comunicados mandan por montones para fines de publicación. Así no.
