Desde mi escritorio
Dejemos de ser lo que los demás quieren de nosotros
A todos nos ha pasado encontrarnos en la encrucijada entre lo que los demás esperan de nosotros y lo que realmente queremos ser.
Más de uno ha sucumbido ante las presiones de padres, familiares, amigos y pareja por miedo, con la idea de evitar las peleas y discusiones por defender nuestras posiciones.
Sin embargo, con el paso del tiempo o en el mismo instante en que permitimos que otros decidan por nosotros, la tristeza llega de visita y se queda, acompañada de sus amigos, la frustración y el pesar.
De personas inconformes está lleno el mundo y siguen llegando gracias al afán que tienen muchos de controlar al otro.
Aprendamos a vivir y dejar vivir. Es verdad que un consejo nunca está de más, por el contrario, si son buenos y dados pensando en el bienestar del otro, ayudan mucho. Pero una asesoría es una cosa muy diferente a obligar al otro a hacer lo que se entiende como lo ideal para esa persona.
Recordemos que cada quien debe vivir su vida como entiende correcto. Nadie aprende en pie ajeno, teniendo en cuenta que nuestro aprendizaje se fundamenta en la suma de los aciertos, errores, tristezas, alegrías y todas y cada una de las circunstancias, buenas o malas, que se nos cruzan en el camino.
No permitamos que otros decidan por nosotros, aprendamos a decir no cuando sea necesario, asumiendo nuestros aciertos y desaciertos como lecciones en el libro de la vida. Llenémoslo, teniendo en cuenta que recordar es vivir.
