Democracia, Elecciones y Estado de Derecho

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Danilo Minaya

*Por Danilo Minaya

Las Naciones Unidas ha reafirmado que «la democracia es un valor universal, basado en la libertad, libremente expresada del pueblo, para determinar sus sistemas políticos, económicos, sociales, y culturales, y su plena participación en todos los aspectos de su vida»[1]. ¿vivimos en democracia en la República Dominicana?

A raíz del ajusticiamiento de Trujillo, el país inició un intenso proceso de democratización de sus estructuras, el sistema político sufrió una rápida transformación, las manifestaciones políticas y las concentraciones de masas se convirtieron en medios efectivos para ejercer presión popular contra la familia Trujillo y contra Joaquín Balaguer.[2]

Es en este escenario donde se dan los primeros respiros de democracia, la participación de los sectores progresistas y de izquierda jugaron un papel fundamental en el proceso, hasta que se redactara una constitución y pudieran realizarse elecciones generales libres, por la <<destrujillización y democratización de la sociedad>>. hasta la fecha el trabajo ha sido tratar de Democratizar la Democracia.

En America Latina, la desilusión hacia la política se ha generalizado, muchas democracias nominales han migrado hacia la autocracia, manteniendo una apariencia democrática externa a través de la celebración de elecciones, pero sin los derechos y las instituciones que la sustentan[3].

El desafío es; ¿Cómo transitar de una democracia electoral a una democracia de ciudadanos y de instituciones? ¿cómo conciliar democracia con desarrollo económico, en el marco de sociedades con mayores niveles de cohesión social, mayor equidad de género, menor desigualdad y pobreza?

Las constituciones más avanzadas de nuestra región hablan de, Democracia Participativa y no de Democracia Representativa. El modelo representativo no ha dado respuestas satisfactorias a temas tan actuales como, el medio ambiente, las amenazas contra la biodiversidad, calentamiento global y desempleo. El sistema representativo impide una participación real y eficiente de la ciudadanía[4]. Debemos construir democracias de ciudadanos y no democracias electorales.

La actual coyuntura electoral nos convoca a actuar contra el clientelismo y la compra de conciencia, airear las ideas democráticas; no es mejor candidato quien invierte mas dinero en campaña, sino aquel que promueve las mejores ideas de desarrollo para el país, con propuestas y planes de gobierno. Mas allá de demostrar poder económico, existe un pueblo ávido de respuestas programáticas.

[1] 65a sesión plenaria, 18 de diciembre 2009

[2] Manual de Historia Dominicana, 15a edición – Frank Moya Pons.

[3] https://www.brookings.edu/es/opinions/el-estado-de-la-democracia-en-america-latina/

[4]  http://www.jornada.unam.mx/2015/11/08/opinion/026a1mun

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