Del Holocausto a la mesa dominicana: ¿quién inventó realmente el salami que comes hoy?
- A propósito del Día Mundial del Salami te explicamos cómo un grupo de refugiados que escapaba de los nazis logró sobrevivir en el trópico creando el embutido más famoso del país y cambiando nuestra cultura culinaria para siempre
Santo Domingo.- Hoy se celebra el Día Mundial del Salami y en la República Dominicana esta fecha tiene un sabor muy especial porque si eres de los que no concibe un plato típico sin este embutido, debes saber que nació gracias a refugiados judíos que huían del régimen nazi durante la Segunda Guerra Mundial.

Un escape desesperado de la Europa nazi hacia la costa norte dominicana
Todo comenzó a finales de la década de 1930 cuando la situación en Europa se volvía insostenible para la comunidad judía; en ese momento el dictador Rafael Leónidas Trujillo ofreció visas para aceptar hasta 100,000 asilados tras la Conferencia de Evian en 1938 buscando limpiar su imagen internacional tras masacrar a miles de haitianos.
A pesar de las siniestras intenciones raciales del régimen trujillista para blanquear la población, esta oferta representaba una salvación vital para quienes escapaban del terror; gracias a esto, menos de 1,000 judíos lograron llegar al país estableciéndose finalmente en El Batey, una antigua plantación en el municipio de Sosúa.
El nacimiento de un imperio de embutidos en medio del trópico caribeño
Al llegar a esta localidad los colonos recibieron tierras y ganado para intentar reconstruir sus vidas desde cero apoyados por la Asociación de Asentamientos de República Dominicana; estos refugiados que eran profesionales exitosos en sus países fundaron la cooperativa de carne Ganadera donde comenzaron a producir el icónico salami.

Mezclando su inmensa tenacidad con la experiencia de asesores internacionales europeos, lograron crear embutidos de altísima calidad que encajaron perfectamente en la gastronomía local dominicana; sin embargo, el producto creado era una mezcla de carne de res y cerdo rompiendo la estricta dieta kosher que prohíbe este último animal.
El secreto de un éxito sin precedentes en una isla sin electricidad
Esta ruptura de sus reglas religiosas se debió a que tras sobrevivir a los campos de concentración y al hambre extrema los colonos se adaptaron rápidamente; consumían lo que podían criar y encontrar logrando que este salami fuera un éxito rotundo entre los dominicanos por ser un ingrediente sumamente económico.
Además del precio un factor crucial para conquistar el mercado fue la falta de infraestructura en el país caribeño; las constantes fallas eléctricas y la falta de refrigeración convirtieron a estas proteínas totalmente cocidas en un alimento de altísima demanda y practicidad para todas las familias a nivel nacional.
Un legado culinario millonario que transformó la industria nacional para siempre
El impacto de este emprendimiento de supervivencia fue fenomenal en la economía de la época, ya que para la década de 1960 la comunidad de Sosúa generaba millones de dólares; la popularidad de la marca fue tan inmensa que abrió el camino para que otras procesadoras dominicanas que actualmente forman parte de nuestra despensa prosperaran.

Aunque la histórica fábrica pionera fue vendida a la multinacional Sigma Alimentos en el año 2004 sus raíces dominico-judías siguen intactas; hoy, cada vez que fríes este embutido, estás saboreando la inquebrantable resiliencia de una comunidad que dejó una marca eterna en el único país que le dio cobijo.