Dejemos huellas bonitas

Lady Reyes, directora de Encuentros Interactivos.
Lady Reyes, directora de Encuentros Interactivos.

“Ya que estamos de paso, dejemos huellas bonitas”, cada vez que escucho la canción de Antoñito Molina me quedo tarareando el estribillo, quizás porque resume, con palabras muy sencillas, algo sobre lo que he escrito muchas veces desde este escritorio: al final, buena parte de la vida se reduce a lo que vamos dejando en los demás.

La realidad es que estamos de paso… por los trabajos, posiciones, proyectos, por determinadas etapas y por la vida de las personas (algunas permanecen a nuestro lado, otras coinciden apenas por un momento), pero incluso en los encuentros breves, dejamos huellas, aunque no todas son bonitas.

A veces olvidamos que nuestra manera de hablar, de tratar a los demás, de ejercer autoridad, de reaccionar cuando algo no sale como queremos o, incluso, de comportarnos cuando creemos que ya no necesitamos a alguien, habla de nosotros.

En la vida podemos acumular logros, títulos, reconocimientos, posiciones y experiencias, o construir una trayectoria de la que sentirnos orgullosos, pero hay algo que ningún currículo recoge: cómo hicimos sentir a las personas mientras construíamos todo eso. Ahí también está nuestra huella.

Siempre he creído que ser amable no es un asunto menor. Respetar, agradecer, escuchar, reconocer el trabajo de otros, tender una mano cuando podemos hacerlo, pedir disculpas cuando corresponde y tratar con dignidad a quien no tiene nada que ofrecernos son decisiones pequeñas que dicen mucho de quiénes somos.

Aprendí que construimos desde nuestra realidad y los demás nos etiquetan desde su realidad… y es algo que no podemos controlar, pero sí podemos elegir como nos afecta y cómo lo manejamos. Muchas veces una huella bonita es una palabra pronunciada en el momento correcto, una oportunidad compartida, un gesto que nadie vio o haber actuado con justicia cuando teníamos la posibilidad de hacer lo contrario.

Aceptar los errores y seguir mejorando

Sin embargo, la otra cara de la moneda es que también cometemos errores. En algún momento dejamos una impresión que no era la que queríamos, causamos una herida sin proponérnoslo o actuamos desde el orgullo, cansancio o nuestras propias circunstancias.

La diferencia está en tener la capacidad de reconocerlo, corregir y procurar hacerlo mejor la próxima vez porque si algo debemos tener claro es que nada es permanente.

Cambian los escenarios, terminan los ciclos, dejamos posiciones, cerramos proyectos y tomamos caminos distintos. Lo que hoy parece imprescindible mañana será apenas parte de nuestra historia.

Y cuando nos toque seguir adelante, quizás la pregunta más importante no es cuánto conseguimos, sino qué dejamos en quienes compartieron el camino con nosotros porque “ya que estamos de paso, hagamos que valga la pena… dejemos huellas bonitas”.

Sobre el autor

Lady Reyes

Editora de las secciones Vida y Estilo, Salud, Tecnología, Cultura y El Día y la Noche del periódico El Día, con una trayectoria de más de 30 años en el ejercicio profesional.
Es directora y fundadora de Encuentros Interactivos. www.encuentrosinteractivos.do
En 2018, recibió el Gran Premio a la Trayectoria del Premio Nacional a la Crónica Social, otorgado por la Asociación Dominicana de Cronistas Sociales.