Los periodistas estamos acostumbrados a preguntar, escuchar historias, buscar respuestas, ordenar ideas y tratar de descubrir, detrás de cada conversación, aquello que merece ser contado. Quizás por eso resulta un tanto diferente cuando nos corresponde sentarnos del otro lado y permitir que sean otros quienes hagan las preguntas.
Hace unos días tuve la oportunidad de vivir esa experiencia durante mi participación en “Conversaciones”, un espacio de Edumas conducido por Sergio Solís.
Llegué pensando en una entrevista para hablar de Encuentros Interactivos y sus 16 años y Sergio me llevó a hacer un recorrido por muchos años de vida profesional.
Hablar de los comienzos, de los medios en los que he trabajado, de las personas que han sido parte del camino y, por supuesto, de Encuentros Interactivos, me permitió mirar en retrospectiva una trayectoria que normalmente no me detengo a observar porque siempre estoy pensando en lo próximo que hay que hacer.
Y es curioso. Cuando estamos inmersos en el día a día pocas veces dimensionamos cuánto hemos caminado. Terminamos una tarea y comenzamos otra; alcanzamos una meta y enseguida aparece la siguiente. Así se van acumulando años, experiencias, aprendizajes, errores, aciertos y personas que, de una manera u otra, dejan algo en nosotros.
La conversación también me recordó algo en lo que creo profundamente: una trayectoria no se construye sola porque detrás de cada oportunidad hay alguien que abrió una puerta, confió, enseñó, cuestionó, acompañó o simplemente estuvo en el momento indicado.
Gratitud indiscriminada
Por eso, más que quedarme con lo que pude contar sobre mi historia, me quedo con la oportunidad de agradecerla.
Gracias a todo el equipo del programa, a Montserrat Orozco por la coordinación de este encuentro, por la invitación, las atenciones y por hacer posible una experiencia tan cercana.
Y gracias a Sergio Solís por una entrevista que se convirtió precisamente en eso: una conversación agradable, respetuosa y capaz de llevarme por distintos momentos de mi recorrido profesional.
Salí de allí pensando que, de vez en cuando, también necesitamos detenernos y mirar hacia atrás, no para vivir de lo que hicimos ni para quedarnos contemplando los logros, sino para reconocer cuánto hemos aprendido, quiénes nos acompañaron y cuánto todavía podemos aportar en nuestro paso por la vida.
Recordemos que nuestra historia no está formada solamente por los grandes momentos, también la construyen las decisiones pequeñas, las personas que encontramos en el camino y las huellas que vamos dejando. Mientras tengamos la oportunidad de seguir caminando, que cada paso sume y cada huella inspire.
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