Santo Domingo. Durante décadas, las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional han sido espacios reservados para quienes hacen carrera dentro de los cuerpos de seguridad del Estado. Sin embargo, una vez vestidos de civil y fuera de las filas activas, varios de sus antiguos comandantes han sido reciclados por la política partidaria y han visto una nueva vía para continuar su participación en la vida pública.
El fenómeno no es nuevo, pero vuelve a cobrar notoriedad con la incorporación de antiguos altos mandos a proyectos electorales. El caso más reciente que coloca nuevamente el tema sobre la mesa es el del exdirector general de la Policía Nacional Ramón Antonio Guzmán Peralta, quien, de acuerdo con la información difundida sobre su incorporación al proyecto presidencial de David Collado, vuelve a poner en escena la participación de antiguos jefes policiales en proyectos políticos.
Más que casos aislados, el recorrido de varios exjefes militares y policiales muestra una constante: el paso de la conducción de organismos de seguridad del Estado a la construcción de liderazgo político.
La Constitución establece que los miembros activos de las Fuerzas Armadas y de la Policía Nacional no tienen derecho al sufragio. La Junta Central Electoral también explica que el personal en servicio activo de ambos cuerpos no puede ser inscrito en el padrón electoral.
La situación cambia cuando el oficial pasa a retiro y abandona formalmente el servicio activo. Es entonces cuando algunos comienzan a participar en organizaciones políticas, apoyar candidatos, buscar posiciones electivas o incluso crear sus propias estructuras partidarias.
Esa transformación ha producido algunos de los casos políticos más llamativos de las últimas décadas.
Soto Jiménez: del Ministerio de las Fuerzas Armadas a un proyecto político propio
Uno de los ejemplos más claros es el del exsecretario de Estado de las Fuerzas Armadas José Miguel Soto Jiménez.
Después de ocupar la jefatura de las Fuerzas Armadas durante el gobierno de Hipólito Mejía, Soto Jiménez creó el movimiento V República, que posteriormente se convirtió en partido político. En 2008 presentó formalmente la organización y manifestó su intención de participar en la política electoral.
Su trayectoria muestra una de las rutas que han seguido algunos antiguos mandos militares: convertir la experiencia acumulada en las instituciones de seguridad en una plataforma política propia.
Con el paso de los años, el proyecto evolucionó. En 2023, Soto Jiménez ingresó formalmente a la Fuerza del Pueblo, encabezada por Leonel Fernández, acompañado por dirigentes de V República.
Candelier: de jefe policial a candidato presidencial
Otro de los casos más notorios es el del general retirado Pedro de Jesús Candelier, quien después de dirigir la Policía Nacional decidió incursionar directamente en la competencia electoral.
Candelier fundó el Partido Alianza Popular (PAP), organización que fue reconocida por la Junta Central Electoral en 2007.
Ese mismo año fue proclamado candidato presidencial para las elecciones de 2008 y posteriormente la JCE registró su candidatura presidencial por el PAP.
Después de competir por la Presidencia, Candelier también pasó a formar parte del Partido Revolucionario Dominicano, donde asumió responsabilidades relacionadas con seguridad ciudadana.
Su trayectoria constituye uno de los ejemplos más completos del salto de comandante policial a dirigente partidario y candidato presidencial.
Zorrilla Ozuna y el modelo de los movimientos de exmilitares
Otro caso significativo es el del general retirado Jorge Radhamés Zorrilla Ozuna, quien creó el Movimiento Cívico Renovador, posteriormente convertido en el Partido Cívico Renovador (PCR).
De acuerdo con la propia historia institucional del partido, el movimiento surgió en 2006 por iniciativa de Zorrilla Ozuna junto a amigos y compañeros exmilitares, y tuvo como uno de sus primeros objetivos respaldar la candidatura presidencial de Miguel Vargas Maldonado en 2008. Posteriormente obtuvo reconocimiento como partido político.
Aquí aparece otra característica de este fenómeno: la capacidad de algunos antiguos militares para organizar estructuras políticas alrededor de redes personales, territoriales y de antiguos compañeros de armas.
Guzmán Fermín: de la jefatura policial a la dirección política de un partido
El caso del exjefe de la Policía Nacional Rafael Guillermo Guzmán Fermín representa una evolución todavía más reciente.
Tras su retiro, Guzmán Fermín se incorporó a la actividad política y actualmente forma parte de la Dirección Política de la Fuerza del Pueblo. En septiembre de 2025 fue elegido para integrar ese organismo partidario.
Su actividad política no se limita a una afiliación formal. Durante 2026 ha participado en actividades de fortalecimiento de estructuras territoriales de la Fuerza del Pueblo y en trabajos relacionados con organización política y electoral.
De esta manera, quien en su momento estuvo al frente de la principal institución policial del país pasó a ocupar una posición dentro de la estructura de dirección de una organización política.
Manuel Castro Castillo: de dirigir la Policía a buscar un escaño
El mayor general retirado Manuel Castro Castillo, director de la Policía Nacional entre 2013 y 2015, también intentó trasladar su experiencia en seguridad ciudadana al terreno electoral.
En 2019 lanzó su precandidatura a diputado por la circunscripción número 3 del Distrito Nacional dentro del Partido de la Liberación Dominicana (PLD). En aquella ocasión explicó que su entrada a la política partidaria respondía a su vocación de servicio y planteó entre sus prioridades temas como seguridad ciudadana y deporte.
El caso ilustra otra modalidad del fenómeno: el exjefe policial que abandona la conducción institucional para intentar convertirse directamente en legislador.
Bernardo Santana Páez y la batalla por una candidatura
El tránsito hacia la política tampoco estuvo exento de controversias jurídicas.
En 2010, el exjefe de la Policía Nacional Bernardo Santana Páez fue presentado como candidato a diputado por la provincia El Seibo. La candidatura enfrentó obstáculos ante la JCE y posteriormente un juez ordenó al organismo electoral inscribirlo.
El episodio abrió un debate sobre los requisitos para que un antiguo jefe policial, recién pasado a retiro, pudiera ejercer plenamente sus derechos políticos y aspirar a un cargo de elección popular.
La JCE había dejado pendiente inicialmente la candidatura, mientras Santana Páez sostenía que su condición de retirado le permitía ejercer sus derechos ciudadanos.
Juan Bautista Rojas Tabar y el respaldo a Hipólito Mejía
El exsecretario de las Fuerzas Armadas Juan Bautista Rojas Tabar también forma parte de esta lista de antiguos altos mandos que posteriormente participaron en la actividad política.
En 2010 fue presentado por el PRD junto a su esposa como parte de las figuras que se incorporaban a esa organización política.
Su caso refleja una modalidad distinta: no necesariamente la creación de un partido propio, sino la incorporación de la figura y las relaciones construidas durante la carrera militar a una organización política existente.
Una tradición que viene de lejos
El fenómeno tampoco comenzó en el siglo XXI.
Uno de los antecedentes históricos más importantes es el del general Elías Wessin y Wessin, quien fundó en 1967 el Partido Quisqueyano Demócrata (PQD), posteriormente Partido Quisqueyano Demócrata Cristiano (PQDC).
Su trayectoria constituye uno de los ejemplos históricos más importantes de la transformación de un liderazgo militar en liderazgo político.
Desde entonces, República Dominicana ha visto distintas generaciones de oficiales retirados entrar a la política, algunos mediante partidos tradicionales, otros creando organizaciones propias y otros convirtiéndose en figuras de apoyo para determinadas candidaturas.
Juan Manuel Méndez: otro nombre que amplió el debate
La trayectoria del general retirado Juan Manuel Méndez García también merece atención, aunque su caso es diferente porque su incorporación a la administración pública no equivale necesariamente a una militancia partidaria.
Méndez, quien durante más de dos décadas estuvo vinculado a la dirección del Centro de Operaciones de Emergencias (COE), fue designado en agosto de 2026 como director ejecutivo del Instituto Nacional de Tránsito y Transporte Terrestre (Intrant).
Su caso demuestra que el paso de un alto mando retirado hacia la vida pública puede adoptar distintas formas: partidaria, electoral o administrativa.
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