De las palabras a los hechos
Los funcionarios del Estado son ejemplares en firmeza de palabras y promesas de contribuir con la productividad nacional y el ataque contra la corrupción.
El senador Rafael Calderón anunció el sometimiento de un proyecto de resolución para que el Poder Ejecutivo declare de alta prioridad nacional los sectores agropecuario, eléctrico y las micro, pequeñas y medianas empresas para la generación de riquezas y empleos a los sectores productivos orientados a la exportación de bienes y servicios.
En abril de 2004 Leonel Fernández describía el momento que vivía el país: enorme crisis, tanto en el aspecto institucional como en el orden económico, crecimiento económico negativo, altísima inflación, reducción drástica de ingresos de divisas, aumento de la tasa de desempleo e incremento de la deuda pública, disminución en forma dramática de la calidad de vida del pueblo dominicano y extensión de la pobreza.
Esto causado por el incremento del gasto público por encima de los ingresos ordinarios y que buena parte de ese gasto es en empleos improductivos.
Solución prometida por Fernández: un nuevo gobierno del PLD definirá un programa de austeridad, estableciendo límites al crecimiento del gasto, aspiraba a volver para aplicar en todas sus partes la Convención Interamericana contra la Corrupción, a crear un estado más ágil, eficiente y menos costoso y promover un nuevo modelo de desarrollo económico y social integral, así como una nueva estrategia de competitividad que identifique nuevas fuentes de generación de riqueza y permita el incremento de la producción y la productividad, apoyar el fortalecimiento y expansión de la mediana, pequeña y micro-empresa y prometía que el sector agropecuario encontraría en él un aliado.
El Presidente siempre ha reiterado esas declaraciones y compromisos. Busqué en google compromiso de Leonel Fernández con la producción nacional y contra la corrupción, aparecen casi dos millones de resultados en ambos casos.
La fuerza de la palabra radica en los hechos. Sobran las palabras, Senador. Represéntenos, legisle y sobre todo fiscalice la gestión del Poder Ejecutivo, para que ejecute las políticas públicas prometidas, coincidentes con las que usted anuncia, para eso le pagamos.