De anexionismos y luchas anti imperiales (2)

De anexionismos y luchas anti imperiales (2)

Poco tiempo después de proclamarse la independencia de la República en febrero de 1844, se conformó la Junta Central Gubernativa, que era un organismo colegiado de gobierno, en donde  los Trinitarios compartían el escenario político con los anexionistas.

Allí se libraron luchas de poder que dieron como resultado que el primer presidente de la República, Pedro Santana, resultara ser el peor de los anexionistas, pues este decidió años más tarde, en 1861, anexar la República a España; decisión que fue tomada en contra de la voluntad del pueblo dominicano y a su espalda.

En tal sentido, la República Dominicana fue convertida en una provincia española de ultramar, y el traidor Pedro Santana fue proclamado pomposamente por la reina de España marqués de las carreras, a la vez que fue nombrado gobernador de la “provincia”.

El pueblo dominicano combatió palmo a palmo en todo el territorio nacional para poner fin  a la ignominiosa anexión y recuperar su independencia, lo cual logró conseguir cuatro años más tarde, en 1865; año en el cual las huestes españolas salieron derrotadas por el valiente pueblo, dirigido por sus mejores hijos, entre los cuales cabe destacar al General Gregorio Luperón.

El otro anexionista, Buenaventura Báez, logró instalarse como presidente de la República en varias ocasiones. Durante su gobierno de los Seis Años, 1868-1874, Báez le propuso al gobierno de Estados Unidos venderle o arrendarle la Bahía de Samaná en 1 millón de dólares, lo cual no pudo materializarse.

Al no conseguir su objetivo, ese deshonrado apátrida hipotecó  los ingresos de las aduanas del país al aventurero financiero inglés Edward Hartmont; también los bosques del Estado, las minas de carbón y los depósitos de Guano de la isla Alto Velo, por la suma de 420 mil libras de esterlinas.

Buenaventura Báez cambió de parecer respecto al arrendamiento de la Bahía de Samaná, y en cambio, decidió proponerle al gobierno de los Estados Unidos anexarle la República Dominicana. Muchos opositores a esa ignominiosa propuesta acusaron a Báez de que su deseo era convertirse en gobernador del nuevo “Estado” de EEUU en que pretendía  convertir nuestra querida Patria.

El presidente Ulises Grant envió a mediados de 1869 a su secretario particular, Orville Babcock, para negociar con el gobierno de Báez la anexión del país. Luego de varias semanas de conversaciones el agente estadounidense regresó a Washington con un borrador del proyecto de anexión, con la condición de que se le enviaran a Báez, antes de cerrar las negociaciones, la suma de 100 mil dólares en efectivo.

La intensa labor desarrollada por muchos dominicanos en contra de la anexión, entre quienes se destacaron el General Gregorio Luperón y el historiador José Gabriel García; lo cual sumado a la división surgida en el Senado de EEUU, que determinó que el proyecto de anexión de República Dominicana a Estados Unidos era un negocio de aventureros estadounidenses, que incluía al propio presidente Grant, cuyo interés era apropiarse las tierras de la Bahía de Samaná.

Esas conclusiones trajeron como resultado que el Senado de los EEUU rechazara, en 1871, el Tratado de Anexión suscrito entre Buenaventura Báez y Ulises Grant.



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Johnny Guerrero

*Es abogado. Secretario General del Capitulo dominicano de la Asociación Americana de Juristas (AAJ). Miembro de: Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH); Campaña Dominicana de Solidaridad con Cuba y Foro Social Alternativo (FSA).

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