Distrito Nacional.- La Junta de Vecinos de la urbanización Cuesta Brava negó este lunes que las puertas del residencial se mantengan cerradas todo el día, impidiendo así la viabilidad del tránsito de la zona, como habían denunciado conductores y organizaciones.
Señaló que en las horas pico las dos garitas, una sobre la calle Ercilia Pepín y otra donde termina la calle Salomé Ureña colindante con la carretera La Isabela, se mantienen abiertas sin restricciones, desde las 6:00 a. m. hasta las 9:00 a.m.
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La junta explicó además, que las calles de ese residencial son terciarias y por lo tanto no aguantarían el tránsito que proviene del municipio Los Alcarrizos o Pantoja.
"O sea, nuestras calles son calles, no carreteras", indica un comunicado de la organización que representa el habitacional.
Sentencia y resolución
Asimismo, aclaró que la Asociación de Vecinos no desconoce, como señalaron los denunciantes, la sentencia 883-2009 de la Segunda Sala de la Cámara Civil y Comercial del Juzgado de Primera Instancia, que prohibió y ordenó demoler las garitas levantadas para estos fines.
Sin embargo, expuso que la decisión de reconstruir las garitas está amparada en una Resolución de la Sala Capitular, la cual fue otorgada después que una comisión hizo un descenso in situs para verificar los argumentos de la junta de vecinos que "justificaban la existencia de las dos garitas, después de presentar actas de la Policía Nacional de los atracos, robos a mano armada y hasta un crimen para robar en esta urbanización".
Asaltos y robos
En el comunicado recordó un caso en el que vecinos fueron amordazados y amarrados en horas de las madrugadas, donde ocurrieron hechos lamentables.
"Luego de la existencia de las dos garitas que con muchísimo esfuerzo construimos (después que fueron demolidas) la inseguridad disminuyó de forma significativa. Las garitas no son caprichos ciudadanos, es la forma de proteger nuestras vidas y las de nuestras familias", manifestó la Asociación de Vecinos en el comunicado.
De igual modo, reiteró que los atascos o taponamientos de la carretera La Isabela no son causados por este residencial, más bien, explicó que "obedecen a que el Instituto Nacional de Tránsito y Transporte Terrestre no hace nada para eficientizar el tránsito".
Añadió además que "los conductores aparcan sus vehículos o camiones a ambos lados de la vía de la estrecha carretera La Isabela".
"Por ejemplo, existen decenas de pequeños colmados que tienen que abastecerse y en vez de descargar sus mercancías en las calles laterales ocupan un carril, a cualquier hora, impidiendo el tránsito. Existen comedores, donde los comensales colapsan los alrededores, aparcando en filas dobles, impidiendo la circulación", citó la directiva del habitacional.
Responsabilidad social
Condenó, además, que el Ayuntamiento del Distrito Nacional haya emitido una resolución elevando la densidad habitacional a ambos lados de la carretera La Isabela, "sin tomar en cuenta la estrechez de esa vía, e ignorando el dato de que ya está colapsada y abandonada por las autoridades que podrían intervenir para garantizar cierta fluidez del tránsito".
"Este residencial no es responsable de las omisiones de las autoridades que colocan a miles de personas y familias a pasar el Niagara en bicicleta", enfatizó la Asociación de Vecinos del residencial Cuesta Brava .
Lo que dicen los conductores
Se recuerda que ayer conductores de la carretera La Isabela y numerosas organizaciones comunitarias de la zona denunciaron que la Junta de Vecinos del residencial Cuesta Brava mantiene cerrado el tránsito por el interior del habitacional, a pesar de una sentencia de la Segunda Sala de la Cámara Civil y Comercial del Juzgado de Primera Instancia, que lo prohíbe y ordenó demoler las garitas levantadas para estos fines.
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