Hay un momento en la vida que sabes qué debes cambiar, que necesitas incorporar, qué comer, cómo moverte y hasta qué conversaciones tienes pendientes.
La pregunta entonces deja de ser: ¿qué sabes? y se convierte en: ¿qué estas dispuesto a hacer con lo que sé?
Como coach de estilo de vida he acompañado a otros en sus procesos de salud. Pero también he entendido que una manera poderosa de validar conocimientos es integrarlos a nuestra propia realidad.
Hace poco más de un año decidí volver a mi centro de bienestar físico desde una mirada integral: nutrición, movimiento, descanso, mente y emociones. Tenía conocimientos y experiencia, pero reconocí algo importante: no tenía que hacerlo todo sola.
Busqué en otros profesionales: nuevas perspectivas y herramientas. Porque ir con todo significa buscar lo que necesitas para avanzar.
Hoy los resultados hablan: pasé de 157 a 132 libras, una reducción de aproximadamente 16 por ciento hemoglobina glicosilada (HbA1c) 5.4, presión arterial 115/80 y grasa corporal 23.
Pero el verdadero resultado no cabe en una balanza. Está en comprobar que una meta clara, un plan definido y un compromiso total pueden transformar una realidad.
Mi proyecto personal todavía no termina. Yo sigo siendo materia en construcción. Ahora trabajo en mantenerme y fortalecer musculatura.
Y tú, ¿en qué parte de tu vida necesitas comenzar nuevamente?
Porque mientras estemos vivos, siempre habrá algo en nosotros que todavía puede transformarse y algo en nuestro accionar que podamos mejorar.