El trabajo infantil no siempre está en las calles: el mapa que revela dónde está el mayor riesgo
- El riesgo de trabajo infantil no parece concentrarse en las zonas con mayor población, sino en territorios marcados por ruralidad, menor escolaridad y condiciones socioeconómicas más precarias.-
Santo Domingo.- El trabajo infantil suele llamar la atención cuando ocurre a plena vista. Un niño limpiando botas en una acera, vendiendo productos entre vehículos detenidos o limpiando vidrios en una intersección son escenas que forman parte del paisaje cotidiano de muchas ciudades y que durante años han definido la forma en que gran parte de la sociedad entiende este problema.
Pero esas imágenes visibles podrían mostrar solo una parte de la historia.
Un nuevo análisis de la Oficina Nacional de Estadística (ONE) sugiere que la realidad del trabajo infantil podría extenderse más allá de avenidas y semáforos, hacia territorios donde el problema resulta menos evidente y donde las condiciones de vulnerabilidad pasan desapercibidas.
La institución elaboró el Modelo de Identificación de Riesgo de Trabajo Infantil (MIRTI) utilizando información de la Encuesta Nacional de Hogares de Propósitos Múltiples (ENHOGAR-MICS 2019) y del X Censo Nacional de Población y Vivienda 2022, con el objetivo de identificar territorios donde existen condiciones asociadas a una mayor probabilidad de riesgo de trabajo infantil y adolescente para la población entre 5 y 17 años.
La precisión es importante porque el estudio no constituye un registro de niños encontrados trabajando ni una medición directa de casos observados. El modelo funciona como una herramienta de identificación de riesgo que busca localizar dónde se concentran factores que podrían aumentar la probabilidad de trabajo infantil.
El estudio estima que 204,994 niños, niñas y adolescentes presentan probabilidad de riesgo de trabajo infantil, dentro de una población total analizada de 2,317,966 menores de edad.
Durante años la discusión pública se centró en una pregunta: ¿cuántos niños trabajan?
El MIRTI cambia esa pregunta.
La interrogante ahora parece ser otra: ¿dónde están los niños con mayor riesgo?

204,994 menores en riesgo: dónde está creciendo la vulnerabilidad infantil
Los datos muestran un contraste territorial. La región Ozama, que incluye el Gran Santo Domingo, concentra aproximadamente 35.2 % de la población infantil nacional, pero el MIRTI la ubica predominantemente entre niveles de riesgo bajo y muy bajo.
En cambio, los seis municipios clasificados con riesgo muy alto (Bánica, Hondo Valle, Pedro Santana, Juan Santiago, El Llano y El Cercado) pertenecen a la región El Valle.
Aunque estos territorios representan una proporción mucho menor de la población infantil nacional, concentran condiciones asociadas a una mayor probabilidad de riesgo: menor escolaridad en los hogares, menor urbanización, limitaciones de servicios básicos y una mayor presencia de actividades agrícolas.
La diferencia no parece estar en cuántos niños viven en un territorio, sino en las condiciones en las que viven.
Detrás de esa diferencia aparecen otros indicadores que ayudan a explicar el panorama.
En los municipios clasificados con riesgo muy alto, el informe identifica que 70.6 % de los hogares tiene jefes con educación primaria o menor; 32.9 % carece de agua entubada; 29.3 % presenta hacinamiento; 44 % posee tierras agrícolas y solo 38.9 % corresponde a población urbana.
Más que un único problema, el informe muestra la coincidencia de múltiples factores dentro de un mismo territorio.
Detrás del riesgo: pobreza, ruralidad y desigualdad
No se trata únicamente de ingresos económicos.
También aparecen elementos relacionados con escolaridad, acceso a servicios básicos y características rurales.
El informe identifica además diferencias entre niños y niñas.
La prevalencia estimada alcanza 11.0 % entre niños y 5.1 % entre niñas, mientras la probabilidad relativa aumenta con la edad.
Los datos indican que la incidencia estimada entre varones es más del doble que entre niñas.

Los resultados nacionales también encuentran coincidencias con investigaciones internacionales.
Un estudio elaborado por UNICEF y la Organización Internacional del Trabajo (OIT) señala que el trabajo infantil suele estar asociado a pobreza, desigualdades territoriales, acceso limitado a oportunidades educativas y entornos familiares vulnerables. El informe también identifica una mayor exposición entre niños y adolescentes de mayor edad.
En República Dominicana, la ENHOGAR-MICS 2019 incorporó la metodología del indicador ODS 8.7.1, utilizada para medir trabajo infantil mediante actividades económicas y otras formas de participación laboral según grupos de edad.
Mientras esa medición identifica situaciones observadas, el MIRTI busca identificar territorios donde existen mayores probabilidades de riesgo.
Las cifras económicas nacionales agregan otro elemento a la discusión.
El Ministerio de Economía, Planificación y Desarrollo informó que la pobreza monetaria nacional pasó de 23.0 % en 2023 a 19.0 % en 2024, equivalente a 413,686 personas que salieron de esa condición.

Sin embargo, el mismo boletín señala que la reducción no ocurrió al mismo ritmo en todo el país. Las áreas urbanas registraron una disminución de 4.4 puntos porcentuales, mientras que en zonas rurales la reducción fue de 1.8 puntos porcentuales.
La diferencia adquiere importancia cuando se observa el mapa presentado por la ONE.
Si el riesgo aparece concentrado en territorios predominantemente rurales y las condiciones económicas evolucionan de forma más lenta en esos lugares, la mejoría nacional podría no reflejar de la misma manera la realidad de algunos municipios específicos.
La respuesta institucional involucra distintos organismos.
El Ministerio de Trabajo, CONANI y Supérate informaron recientemente el fortalecimiento de acciones conjuntas para prevenir y erradicar el trabajo infantil mediante programas de sensibilización y mecanismos de acompañamiento comunitario. Supérate también informó acciones de intervención social y fortalecimiento de vínculos con familias de provincias del Sur para acelerar procesos de superación de pobreza.
La protección de niños, niñas y adolescentes también está respaldada por la Ley 136-03, Código para el Sistema de Protección y los Derechos Fundamentales de Niños, Niñas y Adolescentes, que reconoce el derecho a la protección contra la explotación económica y establece la obligación estatal de desarrollar acciones para prevenir y eliminar el trabajo infantil y sus peores formas, en consonancia con convenios internacionales ratificados por el país.
El mapa que presenta el MIRTI deja una pregunta abierta.
Si el riesgo tiene coordenadas específicas, ¿las inspecciones laborales, las políticas de protección social y la inversión pública están llegando exactamente a esos mismos territorios?
La discusión parece haber dejado de ser únicamente cuántos niños están en riesgo.
Ahora también parece tratarse de dónde.