Santo Domingo.– Los eclipses lunares ocurren cuando la Tierra se coloca entre el Sol y la Luna, proyectando su sombra sobre nuestro satélite natural.
Este fenómeno solo puede producirse durante la fase de Luna llena, cuando los tres cuerpos celestes alcanzan una alineación que permite que la sombra terrestre llegue hasta la Luna.
La principal diferencia entre un eclipse lunar parcial y uno total está en la cantidad de superficie de la Luna que atraviesa la parte más oscura de la sombra de la Tierra, conocida como umbra.
Durante un eclipse lunar parcial, solo una parte de la Luna entra en la umbra terrestre. Desde la Tierra, esto permite observar cómo una sección del disco lunar se oscurece progresivamente, mientras el resto continúa iluminado por el Sol.
Este tipo de eclipse ocurre cuando la alineación entre el Sol, la Tierra y la Luna no permite que todo el satélite quede dentro de la umbra.
En cambio, durante un eclipse lunar total, toda la Luna atraviesa la umbra de la Tierra. El disco lunar completo queda entonces dentro de la sombra terrestre y puede adquirir una tonalidad rojiza, anaranjada o cobriza, razón por la que estos fenómenos son conocidos popularmente como “Lunas de sangre”.
La Luna no desaparece por completo durante la totalidad porque la atmósfera terrestre desvía parte de la luz solar hacia el interior de la sombra.
La atmósfera dispersa las longitudes de onda azules con mayor facilidad, mientras que las tonalidades rojas y naranjas pueden atravesarla y llegar hasta la superficie lunar, produciendo el característico color rojizo.
La duración y el aspecto de un eclipse dependen de la trayectoria que siga la Luna a través de la sombra terrestre. En un eclipse total, además de las fases parcial y total, se puede observar cómo la Luna entra progresivamente en la umbra, alcanza la totalidad y posteriormente vuelve a salir de ella.
Existe también un eclipse lunar penumbral, que ocurre cuando la Luna atraviesa únicamente la penumbra, es decir, la zona exterior y más tenue de la sombra terrestre. En estos casos, el oscurecimiento puede ser mucho más sutil y difícil de distinguir a simple vista.
A diferencia de un eclipse solar, un eclipse lunar puede observarse directamente y sin protección especial para los ojos, ya que mirar la Luna durante el fenómeno no representa el mismo riesgo que observar directamente al Sol.
En términos simples, mientras en un eclipse lunar parcial solo una parte de la Luna queda dentro de la sombra más oscura de la Tierra, en un eclipse lunar total toda la Luna queda cubierta por esa sombra y puede adquirir el característico tono rojizo.