Crisis Norteamericana
Estados Unidos se encuentra ante su mayor encrucijada política y económica de las últimas décadas. La primera locomotora del mundo ha sido afectada desde hace dos años por la peor crisis económica desde el crack de 1929, producto de la avaricia de las instituciones financieras sumadas a la pobre supervisión de los organismos reguladores; todo esto en medio de un panorama político que empezó con muchas fuerzas al clamor de Yes, we can!, para arribar en medidas poco populares con un alto precio político que amenazan el propio plan de gobierno del Presidente Obama.
Por el lado financiero el gobierno se enfrenta a una comatosa economía que no logra arrancar con un paupérrimo crecimiento del 2% y un rampante desempleo del 9.6%. Para hacerle frente a la difícil situación, el gobierno ha impulsado un segundo capítulo del programa de flexibilización cuantitativa iniciada en 2008 en medio de la quiebra de Lehman Brothers, con esto se busca reactivar el consumo a través de ampliar el dinero en circulación y otorgar crédito barato a las familias; aunque el posible resultado de estas medidas aún están en tela de juicio, ya que la Reserva Federal ha gastado la mayoría de los cartuchos que tenía a su disposición, como es la reducción del tipo de interés a entre 0% y 0.25%.
En el plano político esta semana se celebraron las elecciones congresuales, donde el partido opositor Republicano arrebató la mayoría en la cámara de representantes al partido oficialista Demócrata. Estas elecciones son un claro ejemplo del descontento del pueblo norteamericano que se lanzó al llamado esperanzador del primer presidente negro del país, quien no ha podido estar a la altura de la terrible situación que vive la nación.
Estos apabullantes resultados electorales marcados por la crisis económica donde los Republicanos obtuvieron sesenta nuevos escaños, convirtiéndose en mayoría en la cámara baja, son un serio voto de castigo a las políticas tomadas por el gobierno demócrata, quienes se verán obligados a modificar su agenda de nación ante los cambios en Washington.
Ante un panorama de sombrías expectativas en la primera potencia mundial, es necesario un cambio brusco en el timón de dirección político y económico, empezando por el removimiento de algunos miembros ineficientes del gabinete, así como el replanteamiento de los proyectos inmediatos del Presidente Obama.