Miércoles, 18 de septiembre, 2019 | 10:00 am

Confiar en la justicia



A propósito de la elección de los nuevos jueces de la Suprema Corte de Justicia en el país, aflora de nuevo el debate sobre la necesidad de una justicia en la que los ciudadanos puedan confiar.

La confianza en el sistema judicial, como parte de un sistema político, se da cuando este cumple el rol de impartir justicia, es decir, cuando hace lo que tiene que hacer.

El reclamo por una justicia funcional, basada en jueces justos y probos no es de ahora. Es tan antiguo como la civilización misma.

Ya en Grecia, en el siglo VI a. C., el poeta y filósofo Hesíodo, en su obra “De los trabajos y los días”, criticaba la justicia porque había sufrido sus falencias en carne propia, al ser víctima del despojo de los bienes de su herencia familiar, gracias a las tropelías de un juez comprado por su hermano Perses.

El llamado de Hesíodo de saldar los pleitos con juicios íntegros y su denuncia de la parcialidad de la justicia, la venalidad y el imperativo de un orden social basado en lo justo y la honestidad son los mismos reclamos de nuestra sociedad de hoy.

Las transformaciones son siempre oportunidades para la esperanza. En el sistema judicial, los cambios pueden ayudar a fortalecer su profesionalidad, modernización, transparencia, y para que se afiance en ser el referente ético y moral que su rol de poder estatal y pilar de la democracia requiere, porque, como plantea Michael Sandel, la tarea de la justicia, además de cultivar la virtud, es ser guardián del bien común, de lo bueno y lo mejor para todos y todas.

Walter Landor afirma que la demora de la justicia es una injusticia. Los nuevos jueces tendrán la responsabilidad de corregir males como la denegación de justicia, que se genera con la mora excesiva y los plazos procesales, que muchas veces conducen a la revictimización y se convierten en francas violaciones de derechos fundamentales, sobre todo de las poblaciones vulnerables y en situación de desventaja social.
Estamos en el tiempo de la justicia, su imperio es el triunfo de la humanidad.

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