Con Fidel en su centenario

Rafael Chaljub Mejìa
Rafael Chaljub Mejìa

Cuando triunfó la Revolución cubana ya yo era un hombre. Aunque fuera un hombre de diecisiete años. Muy joven, pero por los valores predominantes en el hogar en que fui formado, algo me decía que tenía deberes sociales que cumplir más allá de la familia, la finca y el ganado a los cuales dedica mis afanes.

Yo era parte del material humano que producía la tiranía de Trujillo, de una generación educada para la sumisión incondicional y la obediencia ciega, a Trujillo, a la majestad de la Iglesia, a la autoridad gubernamental, así fuera un simple alcalde pedáneo quien la representara. Se vivía en un país oprimido y confundido hasta niveles inimaginables.

“Y en eso llegó Fidel”. Su triunfo iluminó el horizonte, sacudió a América y a ningún otro país impactó tanto como al nuestro, por el cual Fidel sintió siempre un aprecio particular.

A seis meses apenas de haber triunfado, ya la Revolución cubana, con su claro dirigente a la cabeza, jugaba un papel de primer orden para que llegara desde Cuba, la expedición patriótica de Constanza, Maimón y Estero Hondo, que hizo despertar y emplazó a la acción a lo más consciente de la sociedad dominicana.

Con Minerva Mirabal y Manolo Tavárez a la cabeza, esa generación rompió la pasividad y tuvo el mérito histórico de rebelarse contra la doctrina de la sumisión y el miedo, y ahí nació la izquierda revolucionaria dominicana. Desde entonces y a todo lo largo del proceso Fidel ha estado presente, como fuente de inspiración y dignidad. Hoy, ante la agresividad renovada del imperialismo y la sumisión repugnante de muchos gobernantes, Fidel y la Cuba que él contribuyó a fundar son el mejor referente para el mundo.

Conductor invicto en sus combates contra los enemigos de los pueblos, Maestro en el arte de sobrevivir desde el Granma y el Moncada; en el optimismo y la confianza en el triunfo de su causa, aún en las circunstancias más difíciles.

Como parte de esa generación que desde entonces despertó del letargo y aprendió a rebelarse contra la injusticia y los opresores, puedo asegurar que Cuba y Fidel me hicieron revolucionario, me enseñaron a tener un ideal grande, al cual he tratado de servir desde mi modesta condición de militante. Y como nobleza obliga, el día 13, Centenario de Fidel, estaré presente en el homenaje que se le rendirá en la Universidad Autónoma, para repetirle desde el corazón: Gracias.

Sobre el autor

Rafael Chaljub Mejía

Columnista de El Día. Dirigente político y escritor.