Complicidad colectiva
Este es un país que definitivamente está anestesiado.
Aquí hay una visión que si se reclaman los derechos, hasta los más fundamentales, se pueden meter en problemas.
¿Que es lo que está pasando? Los sociólogos y pensadores dominicanos también están inmersos en otros asuntos, porque aquí nadie ni siquiera dice esta boca es mía.
Definitivamente existe un temor colectivo, y cuando las sociedades caen en esa penosa situación, hay muy pocas cosas que esperar para salir del marasmo y la anarquía.
El triste caso sobre el deterioro gradual pero permanente en el Centro Olímpico Juan Pablo Duarte es la mejor muestra de lo antes expuesto.
No se ha alzado una sola voz que reclame que se detenga su destrucción.
¿Que hacen los diputados y el senador del Distrito Nacional? ¿Que dice el Ayuntamiento? ¿Cuándo se oirá la voz de los flamantes dirigentes deportivos, que pensando en los viajes y en sus presupuestos, se hacen los sordos y ciegos?
Hay una complicidad general, pero a la misma no me sumaré jamás, por lo que esta columna seguirá denunciando los males que aquejan al deporte y a la sociedad en general.