Cuando Sergio Vargas se convirtió en el “Negrito de Villa”

  • A partir de 1985, Sergio Vargas comenzó a saborear el éxito tras la salida al mercado del álbum Fiesta y fiestas, con Dioni Fernández y El Equipo. Ya se había ido de esa banda Charlie Rodríguez, su voz principal.

Sergio Vargas
Sergio Vargas

Santo Domingo.- El merenguero Sergio Vargas se inició profesionalmente en el canto con Dioni Fernández en 1982. Antes de esto había pasado por muchas, desde cantar como aficionado em diferentes centros nocturnos, hasta trabajar en el corte de caña en su natal Villa Altagracia.

Sergio no era una persona estable en una orquesta, pues a los pocos meses se fue a Los Hijos del Rey. “La primera vez que Sergio se fue de mi orquesta me di cuenta porque lo vi con el uniforme de El Equipo cantando en el programa Fiesta, de Teleantillas con Los Hijos del Rey”, contó Dioni.

Un año más tarde, en 1983, Sergio estaba de nuevo con El Equipo, compartiendo frente con Charlie Rodríguez, Willie González y el coreógrafo Juan Pachanga.

Cuando Sergio Vargas se convirtió en el “Negrito de Villa”

Sin embargo, a partir de 1985, Sergio Vargas comenzó a saborear el éxito tras la salida al mercado del álbum Fiesta y fiestas, con Dioni Fernández y El Equipo. Ya se había ido de esa banda Charlie Rodríguez, su voz principal.

Dioni Fernández le dio la oportunidad de grabar la mayoría de los temas de la producción musical, como “A ritmo de la noche”, “Fiesta y fiesta”, “Cómo es posible”, “Caribe”, “Nicanor” y “Me mantengo”.

“Cuando salía por las calles y escuchaba todos esos temas en la radio, lo único que se me ocurría era darle gracias a Dios, pues me sentía muy entusiasmado con todo lo que estaba pasando a mi alrededor”, dijo Sergio Vargas para el libro Merengueros.

Villas y castillas y un carro

A partir de ese entonces, Sergio ya era el gran líder de El Equipo. Los manejadores de Los Hijos del Rey, Cholo Brenes y Juan José Travieso (Pareja), orquesta en la que había estado dos años atrás, pusieron su vista en él con la finalidad de sacarlo nuevamente de El Equipo, y con poco esfuerzo lo lograron.

«Hicieron trampa» para sacarlo de la banda de Dioni Fernández. Le ofrecieron villas y castillas, y le chismearon que en el siguiente disco de El Equipo quien grabaría la mayoría de las canciones era Pablo Martínez. Así lo contó para el libro Merengueros Juan José Travieso, conocido como «Pareja», uno de los manejadores de Los Hijos del Rey junto a Cholo Brenes para esa época.

“¿Tú te enteraste de que Pablo tiene todos los temas del nuevo disco de Dioni grabados y a ti solo te dieron uno? Sal de ahí y vuelve con nosotros a Los Hijos del Rey, que te vamos a pagar más y te vamos a dar un carro”, le chismeó Pareja.

Sergio lo pensó y se reunió con Dioni. Le preguntó sobre el particular y este le dijo que realmente le iba a dar más participación a Pablo que a él en ese disco titulado Pasa la vida, tal como se la había dado a él en Fiesta y fiesta. Sin embargo, Sergio no entendió eso y se marchó triste y a la vez enojado, pues no comprendía la situación.

“Yo me quedé calladito, pero con la mía por dentro. Me quedé pensando en la oferta de Pareja. Yo andaba a pie y me ofrecieron un carro. Esa noche ni dormí pensando en ese vehículo”, dijo Sergio.

Una fiesta en la discoteca Omni del hotel Sheraton a principios de 1986 fue la despedida de Sergio de El Equipo. Allí estaban Pareja y Cholo Brenes en una de las mesas, presenciando la participación del cantante en esa actividad que, por demás, estaba totalmente llena. Cholo, que no estaba muy convencido de la vuelta de Sergio a Los Hijos del Rey, quedó sorprendido cuando este interpretó la canción “Para quererte”, de Maridalia Hernández, a ritmo de balada, y el público le respondió de una manera que lo convenció.

“Ese es nuestro muchacho”, se le escuchó decir a Chlo Brenes, muy emocionado cuando el cantante terminó de interpretar “Para quererte”.

Al finalizar el baile, Pareja y Cholo se reunieron con Sergio y le hicieron de nuevo la misma propuesta: pagarle más dinero del que le daba Dioni, más un carro, vehículo que era propiedad de Pareja. Finalmente, Sergio aceptó volver con Los Hijos del Rey. Pareja le dio su propio carro a Sergio y se lo parqueó frente a su casa.

A los pocos días, Pareje recuperó su carro, pues era una broma la oferte del vehículo, pero ya tenían a Sergio y ese trato fue de palabra.

Cholo Brenes preparó el camino para el gran despegue de Sergio Vargas con Los Hijos del Rey, orquesta que necesitaba un empuje, pues estaba a punto de colapsar. Grabaron un disco con 8 canciones, todos éxitos.

Cuando Sergio Vargas se convirtió en el “Negrito de Villa”

La quiero a morir

El primer tema que salió a la radio fue el sencillo “La quiero a morir”, con una fuerza impresionante. Con este tema, Sergio Vargas empezó a saborear el éxito anhelado, esta vez como figura principal de Los Hijos del Rey, donde compartió con Rafelín Hernández, Diómedes Núñez y Orbis García.

Los merengues “Oh Mariana”, “Noche”, “La quiero a morir”, “Cuánta vida”, “Volveré a mi tierra”, “Madre”, “Yo soy” y el bolero “Quiero estar solo”, completaron el disco.

Sergio dijo que algunos de estos temas estaban destinados para ser grabados por Alex Bueno y la orquesta Liberación. Sin embargo, al este radicarse en Nueva York, el disquero Bienvenido Rodríguez le pasó esas canciones a Sergio, así como parte de los músicos de “El Mayimbito”, entre ellos Juan Valdez, Diomedes Núñez y el güirero Andrés Martínez (Kacheíto).

Alex Bueno confirmó lo dicho por Sergio e incluso mencionó que los merengues “En bandolera” y “Sin ti no soy nada” también iban a ser parte de ese disco que quedó inconcluso tras él radicarse en Nueva York.

Desde entonces, Sergio Vargas se convirtió en “El Negrito de Villa” y, además, los estrategas de la industria lo vendieron con el mote de “El Ejemplo”. Este apelativo representaba un claro desafío para enfrentarlo a Fernando Villalona, quien en esa época lidiaba con una vida tumultuosa y había sido arrestado en varias ocasiones por posesión de drogas.

Sobre el autor

Fausto Polanco

Editor de Espectáculos. Autor del libro Merengueros.