Cómo llegan las armas a las bandas de Haití pese al embargo internacional
- Contrabando internacional, corrupción policial y desvío de arsenales mantienen el flujo de armas hacia las bandas haitianas pese a las sanciones de la ONU
Santo.- Pese al embargo internacional de armas impuesto por el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, las bandas criminales de Haití continúan recibiendo fusiles, pistolas y grandes cantidades de municiones mediante una combinación de tráfico internacional, contrabando transfronterizo, corrupción policial y desvíos de los arsenales de las instituciones de seguridad.
El informe final del Panel de Expertos de Naciones Unidas sobre Haití, correspondiente a 2026, revela que las redes encargadas de abastecer a las organizaciones criminales han demostrado una notable capacidad de adaptación para eludir las restricciones internacionales.
Los investigadores identificaron cargamentos enviados desde Estados Unidos, operaciones que utilizaron territorio dominicano y municiones procedentes de los inventarios de la Policía Nacional y las Fuerzas Armadas de Haití y República Dominicana.
El documento, identificado como S/2026/714, concluye que el embargo continúa siendo incumplido sistemáticamente y que, aunque los tres países han realizado incautaciones e investigaciones, sus esfuerzos todavía resultan insuficientes frente a la magnitud del tráfico.
La persistencia del suministro explica, en parte, por qué las bandas conservan su capacidad de combate a pesar de las operaciones militares y policiales destinadas a recuperar los territorios bajo su control.
Estados Unidos, principal origen de cargamentos investigados
Una de las principales vías de abastecimiento identificadas por Naciones Unidas comienza en Estados Unidos, donde redes criminales adquieren armas y municiones para enviarlas clandestinamente hacia Haití.
Los cargamentos son transportados principalmente mediante contenedores marítimos, aunque las investigaciones también han identificado envíos de pequeñas cantidades de armas realizados de manera reiterada.
Entre diciembre de 2025 y enero de 2026, las autoridades haitianas incautaron en Cabo Haitiano varios cargamentos de pistolas, fusiles semiautomáticos y municiones enviados desde puertos estadounidenses.
Uno de los casos involucra a Clement Mary Junior Thelusma, ciudadano con doble nacionalidad estadounidense y haitiana, detenido el 29 de diciembre de 2025 en Cabo Haitiano.
Según el informe, Thelusma había adquirido numerosas armas en Estados Unidos y realizado frecuentes envíos a Haití. Posteriormente viajaba al país caribeño para recibir la mercancía.
Durante los interrogatorios, declaró que vendía armas a cualquier comprador con fines comerciales, incluida una coalición armada vinculada a Jean Denis.
En abril de 2026 fue extraditado a Estados Unidos, donde enfrentaba cargos junto con un presunto cómplice.
Otro caso relevante documentado por Naciones Unidas ocurrió en febrero de 2025, cuando las autoridades dominicanas interceptaron un contenedor procedente de Estados Unidos con destino a Haití.
En su interior encontraron 23 armas de fuego y 36,000 cartuchos.
Los investigadores determinaron que los destinatarios finales eran las bandas 400 Mawozo y Canaan, dos organizaciones que operan en áreas estratégicas del territorio haitiano, particularmente en regiones conectadas con la frontera dominicana.
La investigación permitió identificar a Jeff Pierre, Jacques Jerry Pierre y Francesca Charles, quienes, según el informe, habían adquirido al menos 46 armas de fuego entre mayo de 2024 y febrero de 2025.
Entre el armamento comprado figuraban dos fusiles antimaterial de calibre .50, capaces de alcanzar objetivos a largas distancias y penetrar determinados materiales de protección.
Las tres personas fueron extraditadas a Estados Unidos en diciembre de 2025 y acusadas formalmente en enero de 2026 de conspirar para enviar ilegalmente armas y municiones hacia Haití.
El Panel también identificó como integrante destacada de esa red a Marcadieu Nabon Pierre, conocida como Ti Nana, madre de Jeff Pierre y Jacques Jerry Pierre, quien permanecía en libertad en Haití cuando se elaboró el informe.
La operación puso de manifiesto que República Dominicana también puede ser utilizada como territorio de tránsito por organizaciones dedicadas a abastecer a las bandas haitianas.
La corrupción dentro de la Policía haitiana
Las bandas no dependen exclusivamente de los cargamentos que llegan desde el extranjero.
Otra fuente importante de abastecimiento son los arsenales de la propia Policía Nacional de Haití.
El Panel documentó que numerosas armas y municiones utilizadas por las fuerzas del orden terminaron en poder de organizaciones criminales, ya fuera como resultado de enfrentamientos, robos o ventas realizadas por agentes corruptos.
En una muestra de 336 cartuchos de calibre 7.62 x 51 milímetros incautados a las bandas Jamesley y Krache Dife durante 2026, el 70 % procedía de existencias de la Policía Nacional haitiana.
Los investigadores identificaron agentes que sustraían municiones nuevas para venderlas a bandas, grupos de autodefensa, empresas privadas de seguridad y particulares.
En el departamento de Artibonito, el Panel investigó una red de policías vinculados a la Unidad Departamental de Orden Público que comercializaban municiones con organizaciones criminales, principalmente desde la comisaría de Pat-Chawal, en Saint-Marc.
También se documentaron transferencias de armamento entre las propias bandas, mecanismo que permite redistribuir armas y municiones según las necesidades de cada organización.
Así, incluso cuando se interrumpe una ruta internacional de abastecimiento, las bandas pueden recurrir a proveedores internos o adquirir material de otras estructuras criminales.
Redes que venden armas a distintos grupos
La investigación demuestra que el tráfico de armas en Haití no responde únicamente a relaciones de lealtad entre proveedores y dirigentes de bandas.
En numerosos casos funciona como una actividad comercial en la que los intermediarios venden armas y municiones a diferentes compradores, incluidos grupos criminales y organizaciones de autodefensa.
El informe identifica operaciones en las que los traficantes abastecen indistintamente a grupos enfrentados.
Esta dinámica resulta especialmente visible en Artibonito, donde bandas como Gran Grif y Kokorat San Ras han continuado exhibiendo armamento nuevo pese a los esfuerzos para contenerlas.
Parte de ese material procede de proveedores establecidos en el extranjero, mientras otra parte llega mediante transferencias entre organizaciones o desvíos de las instituciones haitianas.
La existencia de múltiples fuentes de suministro dificulta que el embargo internacional consiga interrumpir completamente el abastecimiento.
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