¿Cómo evitaban ser descubiertos? Cobra 2.0 habría escogido afiliados que casi no usaban su seguro
- El Ministerio Público asegura que numerosos afiliados negaron haber recibido las consultas o procedimientos que figuraban registrados a su nombre.
Santo Domingo.- La supuesta estructura investigada en el caso Cobra 2.0 habría desarrollado una estrategia para reducir las posibilidades de ser detectada: seleccionar afiliados con un bajo historial de uso del Seguro Nacional de Salud (SeNaSa).
De acuerdo con la solicitud de medida de coerción presentada por la Procuraduría Especializada de Persecución de la Corrupción Administrativa (Pepca), los imputados escogían de manera estratégica personas que tenían poca interacción con la institución, bajo la premisa de que sería menos probable que identificaran autorizaciones o reclamaciones médicas realizadas a su nombre.
Según el expediente, a nombre de esos afiliados se iniciaban solicitudes de autorización a través del centro de llamadas de SeNaSa y luego se completaba el proceso con facturación sustentada en documentación que el Ministerio Público considera falsificada.
La investigación sostiene que los datos personales de los afiliados eran utilizados para registrar diagnósticos, consultas y procedimientos que estos no habrían solicitado ni recibido. En algunos casos, también se habrían falsificado sus firmas para dar apariencia de legalidad a las reclamaciones.
Afiliados que no sabían que figuraban como pacientes
Uno de los elementos que llamó la atención de los investigadores surgió al entrevistar a las personas cuyos datos aparecían vinculados a los servicios facturados.
El Ministerio Público asegura que numerosos afiliados negaron haber recibido las consultas o procedimientos que figuraban registrados a su nombre. Algunos dijeron no conocer a los médicos que aparecían en los formularios ni los centros de salud donde supuestamente habían sido atendidos.
En otros casos, la investigación determinó que los afiliados se encontraban trabajando, en sus hogares, fuera de la ciudad o incluso fuera del país en la fecha y hora en que supuestamente habían recibido consultas o procedimientos quirúrgicos.
La Pepca considera que esas coincidencias reflejan una selección deliberada de víctimas ubicadas en diferentes puntos del país y con perfiles que podían dificultar la detección del uso de sus datos.
Información interna de SeNaSa
El expediente también señala que parte de la estructura habría contado con acceso a información interna de la aseguradora.
Según la acusación preliminar, empleados o exempleados de SeNaSa accedían a la base de datos para obtener informaciones confidenciales de los afiliados y de sus planes de salud. Esos datos posteriormente habrían sido utilizados para preparar reclamaciones médicas por servicios inexistentes.
La Pepca sostiene que el conocimiento de los protocolos internos de SeNaSa facilitó la ejecución de las maniobras investigadas y permitió utilizar información real de afiliados para generar autorizaciones.
Nombres falsos y códigos reales
Otra de las técnicas atribuidas al grupo era el uso de identidades ficticias al comunicarse con el centro de llamadas.
El expediente menciona nombres como Pedro Martínez, Ángel Beltré y Amauris Gutiérrez, que habrían sido utilizados para ocultar la verdadera identidad de quienes solicitaban autorizaciones médicas.
Al mismo tiempo, la investigación sostiene que se utilizaban códigos reales de médicos para respaldar las solicitudes, lo que permitía que las operaciones aparentaran corresponder a servicios legítimos.
De acuerdo con el Ministerio Público, el esquema combinaba así datos reales de afiliados, códigos auténticos de profesionales de la salud y documentación presuntamente falsificada.
La solicitud de medida de coerción forma parte de una investigación en curso. Las acusaciones deberán ser probadas ante los tribunales y los imputados mantienen la presunción de inocencia hasta que exista una sentencia definitiva.
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