Santo Domingo.-Plagas en vegetales, frutas y las peste porcina africana son algunos de los desafíos que enfrentan los productores nacionales a los que se suman los obstáculos comerciales para los que ni los productores ni las autoridades se prepararon durante más de 20 años en materia de competitividad.
En algunos casos, los años de trabajo, la asistencia económica y hasta el sacrificio de animales no han sido suficientes para hacer frente a la peste porcina africana, que todavía está presentes en el país, aunque se reporta una menor incidencia.
Para muchas familias esa enfermedad significó la pérdida de la actividad que sustentaba su medio de vida, mientras que para el Gobierno representa unos subsidios que se reactivan cada cierto tiempo.
La producción bajó y la demanda tuvo que suplirse con las importaciones y ahora los productores nacionales tienen que competir con los bajos precios que suponen estos productos importados, lo que pone en riesgo la estabilidad y permanencia de esta actividad productiva.
El productor de Cerdo Alfredo Comprés explicó que los porcicultores dominicanos enfrentan una situación crítica debido al aumento de las importaciones de carne de cerdo, principalmente desde Estados Unidos y Brasil, mientras la producción nacional continúa afectada por la peste porcina africana.
A tres años y medio de la entrada del virus al país, los criadores que decidieron mantener la actividad conviven con la enfermedad, que, según Comprés permanece de forma endémica y para la cual no existen vacunas. A esta situación se suma la venta de cerdo vivo a RD$100 el kilogramo, un precio que se encuentra RD$40 por debajo del costo de producción, estimado en RD$140 por kilogramo. Esto representa una pérdida de alrededor de RD$4,000 por cada cerdo de 110 kilogramos, de acuerdo con las cifras ofrecidas por los productores. Los porcicultores también enfrentan dificultades para comercializar sus animales debido a la saturación del mercado, que limita la venta incluso cuando ofrecen sus productos a precios bajos.
En el caso de los productores de mango, apenas llevan unos meses desde que conocieron la presencia de la mosca del Mediterráneo en sus plantaciones, situación que llevó a las autoridades de Estados Unidos a prohibir la importación de mangos desde el país
La decisión no fue repentina. Desde hacía tres años, el Servicio de Inspección de Sanidad Animal y Vegetal de esa nación había sugerido a las autoridades dominicanas corregir una serie de debilidades fitosanitarias en los protocolos de preinspección, a fin de continuar garantizando la exportación de mango hacia el territorio estadounidense.
Ahora el sector mantiene la expectativa de que en la próxima cosecha puedan continuar exportando a ese mercado, al que han llevado sus productos durante más de 20 años.
De acuerdo con Rafael Leger, del Clúster del Mango Dominicano (Promango), el programa de monitoreo y manejo de la mosca se encuentra en un proceso de reestructuración para solicitar a Estados Unidos una nueva auditoría que permita reiniciar las exportaciones.
Leger indicó que hubo un descuido, pero consideró que este no es el momento de buscar culpables específicos, sino de reconocer que los involucrados descuidaron las responsabilidades que les correspondían dentro del programa.
Explicó que actualmente se corrigen los errores cometidos y manifestó su confianza en que la situación mejorará, al tiempo que insistió en la necesidad de preservar el trabajo de más de 20 años de exportación.
“No vamos a perder la oportunidad de que nuestro mango siga entrando a ese mercado”, subrayó.
El representante del sector también señaló que es necesario mantener los trabajos realizados hasta ahora, luego de que las exportaciones aumentaran de 300,000 a 400,000 cajas.
Indicó que en el país hay alrededor de 1,700 productores de mango, de los cuales más de 1,300 están registrados ante el Ministerio de Agricultura para participar en los programas de monitoreo y cumplir los requisitos necesarios para exportar.
“Este registro permite gestionar las exportaciones no sólo hacia el mercado estadounidense, sino también hacia el europeo y otros destinos”, indicó.
Plagas en habichuela
En el caso de las habichuelas, la plaga conocida como trips, un insecto diminuto que afecta las flores de los cultivos y las seca antes de que formen las vainas donde se desarrollan los granos, está presente en la provincia San Juan de la Maguana y ha afectado una parte importante de la producción de esta leguminosa. Para el productor Robín Alcántara, la plaga ha afectado más del 25 % de la producción de habichuelas en San Juan y perjudica la economía de los agricultores.
Explicó que la siembra de habichuelas todavía no ha comenzado y que está prevista para el 5 de noviembre, debido a que existe una fecha específica para iniciar el cultivo.
Alcántara señaló que, además de los trips, los productores enfrentan ataques de la mosquita blanca, una plaga que también afecta las plantaciones.
Indicó que los trips han atacado con mayor intensidad los cultivos durante los últimos años. Por su reducido tamaño, estos insectos afectan el desarrollo de las plantas y detienen el crecimiento de los granos cuando comienza la floración. Alcántara señaló que si se siembran entre 100,000 y 150,000 tareas y se pierde entre el 20 % y el 25 % de las plantaciones, las pérdidas podrían alcanzar muchos millones de pesos, dependiendo del precio del producto.
Indicó que el año pasado se sembraron alrededor de 100,000 tareas de habichuelas, según las cifras del Ministerio de Agricultura. De acuerdo con su estimación, el ataque de estas plagas provocó pérdidas de entre RD$50 millones y RD$60 millones para los productores. Aclaró que se trata de un cálculo preliminar.
Impacto
— Ahora arroz
Germán Despradel, productor y procesador de Angelina, Sánchez Ramírez, advirtió que la importación de arroz blanco procedente de Estados Unidos podría afectar a los productores y procesadores locales y otros sectores.
Denuncia negocio de importación
Pese. Comerciantes denunciaron un supuesto acaparamiento de permisos de importación, que atribuyen al aumento de precios y al cierre de pequeños negocios.
Julio López, de la Federación de Comerciantes Unión Económica indicó que más de 6,000 comercios han cerrado al nivel nacional y pidieron al presidente Luis Abinader intervenir ante la situación.
Denunció que las importaciones se han asignado a un grupo pequeño, lo que incide en un monopolio y altos costos de los productos de la canasta familiar. Criticó que el arroz que se importe deba llegar a 17 pesos.
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