China y Rusia hacen frente común para proteger a su aliado régimen sirio

DAMASCO, Siria.-China y Rusia, aliados de Damasco, hicieron frente común este lunes ante las críticas de los occidentales por la represión de las protestas en Siria, donde la violencia dejó más de 150 muertos el fin de semana.

En Homs (centro), la Cruz Roja y los diplomáticos mantenían la esperanza de poder evacuar este lunes a los heridos, incluidos dos periodistas extranjeros, después de varios días de negociaciones.

La reanudación de los bombardeos en esta ciudad mató a cuatro civiles el lunes por la mañana y otros dos murieron en la provincia de Ibled (noroeste) al caer un obús sobre su vehículo, según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH).

Decenas de personas resultaron heridas tras un despliegue militar cerca de Al Qaryatein y en una fuerte explosión en la entrada de Rastan, dos localidades de la provincia de Homs, según la misma fuente.

En Alepo (norte), decenas de milicianos prorrégimen entraron en la facultad de odontología para dispersar una sentada de cientos de estudiantes, y en un barrio del oeste de Damasco, las fuerzas de seguridad han disparado granadas lacrimógenas para dispersar a "miles" de participantes en los funerales de tres manifestantes muertos el domingo, añadió el OSDH.

Frente a la continua represión, la Unión Europea adoptó oficialmente una 12º tanda de sanciones contra Siria, dirigida esencialmente a su Banco Central, con la esperanza de poder restringir las vías de financiación del régimen.

China calificó el lunes de "inaceptables" las declaraciones de la secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, que llamó a presionar a Pekín y Moscú para que "cambien de postura" sobre Siria, tras el veto en el Consejo de Seguridad de la ONU de una condena a la represión.

"El mundo exterior no debe imponer" su plan de solución de la crisis al pueblo sirio", declaró el portavoz del ministerio chino de Relaciones Exteriores, Hong Lei.

El ministro ruso de Relaciones Exteriores, Serguei Lavrov, atacó por su parte el "carácter unilateral" de la conferencia de "Amigos de Siria" el viernes en Túnez, boicoteada por Moscú y Pekín. En un artículo publicado el lunes en Moscú, el primer ministro ruso, Vladimir Putin, denunció la actitud "cínica" de Occidente.

Los occidentales "no tienen paciencia para elaborar un acercamiento equilibrado" respecto a Siria, insistió Putin, y explicó que habría bastado con "pedirle a la oposición armada que hiciera lo mismo que las fuerzas gubernamentales, es decir que las unidades de combate se retiren de las ciudades".

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