Las altas mesetas de los Himalayas, donde se encuentran el Tíbet y Nepal, que les ha merecido el nombre de los Techos del Mundo por sus altas cumbres, son donde ha ocurrido una catastrófica avalancha de hielo y rocas en la zona glaciar de Lantang Lirung, produciendo una enorme corriente de agua, hielo y sedimento, sumiendo en la calamidad nacional el norte de Nepal.
El horrible evento climático ha ocurrido en el histórico distrito de Rasuwa, en el norte del país, cerca de la frontera con el Tíbet y la China. Ha transcurrido casi un mes de del suceso, y las agencias internacionales han generado suficiente información sobre las posibles causas del desprendimiento del glaciar.
Es muy importante seguir esos informes, aunque se sabe que la magnitud de la tragedia esta cambiando muy rápido el balance de las víctimas, entre los muertos y los desaparecidos, ofreciendo las últimas cifras actualizadas entre 1,400 fallecidos y 6,000 desaparecidos.
Nepal posee una de las mayores concentraciones de glaciares del mundo, debido a que estos se encuentran en el Himalaya, que ocupan las más alta cumbre del mundo. Los glaciares de Nepal tienen altitudes entre 4,000 y 5,000 metros; estos alimentan los sistemas fluviales, en específico los ríos Bhote Koshi y Trishuli, que provocaron una inundación súbita y de una gran precipitación de capacidad destructiva para esas pequeñas comunidades montañosas.
Este inesperado fenómeno va a impactar directamente en la economía, que depende de la unidad existente entre lo glaciar-agua-producción agrícola.
Nepal cuenta con una población de 29.6 millones de habitantes en un territorio de 147,181 Km2. En Katamndu, la capital, hay unos 1.38 millones de sus habitantes. Pero donde tuvo lugar el desastre glaciar fue en el distrito Rosawa, de la provincia de Bagmati, donde viven apenas unas 46,689 personas, en poblados que se caracterizan por pequeñas comunidades montañosas. Estas comunidades fueron golpeadas directamente por el desbordamiento del lago glaciar, que en la totalidad de Nepal lo conforman de manera dispersos terrenos montañosos.
La paleontología climática no explica por sí sola las causas del desastre, pero es innegable que esta perspectiva dice al mundo que hay que mirar a Nepal, fundamentalmente para comprender la actual evolución del clima, de los paisajes y de las causas de posibles inundaciones asociadas a los glaciares. Aunque los glaciares son fenómenos físicos, sabemos que la vida en Nepal también debe ser protegida en lo cultural y lo religioso de sus comunidades.
El 26 de agosto, la lengua del glaciar de la de la zona de Rosawa, en el norte del país, causo daños materiales destruyendo edificaciones, escuelas, terminales eléctricas y puentes, generado por millones de toneladas de sedimentos, rocas y materiales arrastrados, formando un nuevo registro geológico.
Por eso es importante que los países cuenten con archivos documentales patrimoniales, que estos no se reduzcan a guardarse sólo en museos. La riqueza cultural de Nepal está contenida en la tradiciones orales.
En conclusión, el colapso del glaciar, con sus terribles consecuencias, ha dejado una cifra lamentable de muertos: unos 1,400 en total aproximadamente, además de unos 1,600 desaparecidos que siguen aumentando el balance mientras continúa la búsqueda y la identificación de las víctimas.