Carlos Peña propone arancel de 99 % al arroz importado que exceda cuota de EE. UU. y seis años para modernizar el sector

PHOTO-2024-09-01-13-10-03
Carlos Peña.

Santo Domingo.– El presidente nacional del Partido Generación de Servidores (GenS), Carlos Peña, solicitó a la embajadora de Estados Unidos en República Dominicana, Leah Francis Campos, promover un diálogo bilateral para revisar las condiciones comerciales del arroz y proteger la producción nacional, ante la eliminación de las medidas arancelarias que limitaban la entrada del cereal estadounidense.

Peña propuso mantener una cuota anual de 23,300 toneladas métricas de arroz estadounidense con arancel cero y establecer un período transitorio de seis años para fortalecer la competitividad de los productores dominicanos.

También planteó aplicar un arancel de 99 % a las importaciones que excedan ese volumen, sujeto a la viabilidad jurídica y a los compromisos comerciales internacionales.

El dirigente consideró que las diferencias en productividad, financiamiento, tecnología, mecanización y costos de producción dificultan la competencia entre ambos países.

Asimismo, cuestionó la respuesta del Gobierno dominicano ante la apertura comercial y sostuvo que el sector arrocero necesita tiempo para modernizarse, por lo que pidió a las autoridades estadounidenses evaluar su propuesta como parte de un entendimiento bilateral.

La controversia se intensificó después de que el Gobierno dominicano derogara, mediante el Decreto 635-26, el Decreto 693-24, que establecía condiciones arancelarias específicas para la importación de arroz.

El régimen anterior contemplaba una cuota de 23,300 toneladas métricas de arroz estadounidense con arancel cero y una protección de hasta 99 % para las cantidades que excedieran el contingente.

La derogación reavivó la preocupación de los productores ante la aplicación de las condiciones de apertura comercial previstas en el DR-CAFTA.

El Tratado de Libre Comercio entre República Dominicana, Centroamérica y Estados Unidos (DR-CAFTA) entró en vigor para el país en 2007 y estableció un calendario de desgravación arancelaria para distintos productos, incluido el arroz.

Estados Unidos sostiene que el acuerdo contempla la eliminación de los aranceles al cereal a partir de 2025, mientras que las disposiciones dominicanas que mantenían una protección fuera de la cuota generaron diferencias sobre el cumplimiento de los compromisos asumidos.

La discusión se centra, por tanto, en cómo defender la producción nacional sin desconocer las obligaciones comerciales del país.

Ante el conflicto, el Gobierno dominicano y representantes del sector arrocero iniciaron conversaciones para buscar alternativas frente a la apertura comercial.

En octubre, productores expresaron su preocupación por las condiciones en que deberán competir con el arroz estadounidense, debido a las diferencias en subsidios, financiamiento, productividad y economías de escala.

También manifestaron incertidumbre ante la proximidad de la temporada de siembra, por la necesidad de conocer qué medidas se adoptarían para respaldar la actividad.

Entre las propuestas formuladas por los productores figura que el volumen de arroz importado responda a las necesidades reales del mercado y que las compras en el exterior se realicen cuando la producción nacional no sea suficiente para abastecer la demanda.

También han solicitado mejorar el acceso al financiamiento, revisar los mecanismos de apoyo agrícola y fortalecer la infraestructura productiva, incluidos los caminos interparcelarios, los sistemas de drenaje y la calidad de las semillas.

Otra iniciativa del sector es establecer un etiquetado que permita identificar la proporción de arroz dominicano e importado que contienen los productos comercializados en el país.

El presidente de la Federación Nacional de Arroceros (Fenarroz), Marcos Rodríguez, ha defendido esta medida como una forma de transparentar el origen del cereal y ofrecer más información a los consumidores, especialmente cuando se mezclan variedades nacionales e importadas antes de llegar al mercado.

En ese sentido, la propuesta de Peña también contempla evaluar un volumen máximo de 8,000 toneladas métricas anuales de arroz procedente de otros países, condicionado a que Estados Unidos no tenga capacidad suficiente para suplir la demanda y exista una necesidad de abastecimiento que no pueda cubrir la producción dominicana.

El dirigente planteó crear una mesa técnica bilateral para estudiar estas medidas, verificar inventarios y necesidades de consumo, y evaluar alternativas de cooperación agrícola y transferencia tecnológica.

Solicitó que la iniciativa sea transmitida a la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR) y al Departamento de Agricultura (USDA) para su consideración.

El debate tiene implicaciones que van más allá de los productores, pues la actividad arrocera sostiene empleos rurales y moviliza factorías, transporte, comercio e industrias vinculadas.

Una mayor entrada de arroz importado podría aumentar la competencia y eventualmente beneficiar a los consumidores mediante precios más bajos, pero los productores advierten que una reducción sostenida de la producción local podría debilitar la capacidad del país para abastecerse.

El desafío consiste en equilibrar los precios para los consumidores, la sostenibilidad de los agricultores y la seguridad alimentaria.

Peña sostuvo que proteger el arroz dominicano no significa oponerse al comercio bilateral, sino procurar condiciones que permitan una transición ordenada y una mayor competitividad del sector.

Su propuesta de seis años busca dar margen para la modernización productiva, aunque cualquier modificación de las condiciones arancelarias deberá evaluarse conforme al DR-CAFTA y negociarse con las autoridades correspondientes.

Por el momento, la iniciativa constituye un planteamiento del presidente de GenS y su eventual aplicación dependerá de las conversaciones entre ambos países.

Sobre el autor

Katherine Espino

Katherine Nicole Espino Cuevas. Periodista, locutora profesional y CMM. Máster en Comunicación Política Avanzada por Next Educación (Madrid). Amante de la escritura bien hecha, las historias con sentido humano y las causas sociales. Creo en la comunicación con propósito, en los valores y en la fe que transforma.