Santo Domingo.-El presunto cabecilla de una peligrosa banda de deportados a la que se atribuye robo, tumbe de drogas y el cobro de deudas con violencia se escapó el sábado de un baño del Palacio de la Policía Nacional, previo a una rueda de detenidos donde sería identificado por una doméstica.
Eduardo Miguel Oller Blanco (alias Eddy) escapó del baño de la Policía por un hoyo, según las autoridades del Ministerio Público, la forma sospechosa como se fugó indica que fue ayudado.
Oller Blanco, de 52 años de edad, es acusado junto a Ángel Arturo Pérez, de 32; Pritam Muñoz Segura, de 23, y Domingo Cortorreal Ramírez (Mingo) de entrar armados a la casa de Juan Diego Toribio Mejía, golpear y amordazar a la doméstica, en presencia de dos niños menores de edad, y robar un cuadro original, 60 por 67, de la época roja del pintor Ramón Oviedo, valorado en RD$1,5 millón.
El seguimiento
Al caso le dieron seguimiento, tras revelarse la visita que realizó a la familia de Toribio Mejía su íntimo amigo Pritam Muñoz, con la excusa de que quería comprar unas camisas y volver a la iglesia, de donde se había descarriado, y con el argumento de que necesitaba ayuda para superar su adicción a las drogas. Tras ver el cuadro el amigo identificó su autenticidad y le dio el santo (decirle a la banda dónde hay cosas de valor para robar). Oller Blanco esperaba abajo en una yipeta.
Las investigaciones permitieron a las autoridades dar con la peligrosa banda y sus integrantes.
Asimismo, una grabación demuestra que el prófugo y Mingo planificaban matar a Muñoz Segura porque cooperó con las autoridades y dio todos los detalles del robo.
La banda de deportados, llamada, Los deportivos, operaba en el sector El Cacique, en la calle Jesús Piñeyro número 62.
Su cabecilla Oller Blanco fue deportado de los Estados Unidos por la comisión de varios delitos, además en el país tiene varias fichas. Pritam es el único que no es deportado.
Se le ocupó un revolver calibre 38 con varias cápsulas enterradas en una jardinera, el arma fue enviada al Inacif para los fines de lugar. Las autoridades creen que el arma pudo haber sido utilizada en otros crímenes.