Buscados allá, operando aquí: El cruce de presuntos pandilleros haitianos que se instalan en el país para cometer delitos
- La captura de varios sospechosos vinculados a las estructuras armadas revela cómo estos individuos intentan burlar la vigilancia migratoria para establecer operaciones delictivas en el país
Santo Domingo.- Durante los últimos días, el territorio nacional ha sido escenario de preocupantes hechos violentos que involucran a presuntos pandilleros extranjeros destacándose el reciente caso de una joven muy conocida en las redes sociales que se hace llamar Esther Thomas o Nice B de quien las autoridades sospechan que pertenece a la peligrosa banda armada los 400 Mawozo.

La presencia de esta presunta pandillera no es un caso aislado, ya que anteriormente se registró la captura de Lory Thermidor y Louis Jean Robenson, quienes cruzaron la frontera de manera ilegal para ocultarse en territorio dominicano, siendo atrapados por las fuerzas del orden y entregados directamente a la Policía de Fronteras Terrestres en Belladère.

Este patrón de evasión también quedó evidenciado cuando Adolfo Marcelino alias Chopo y Jean Stanley Compère alias Fat fueron capturados en el país, siendo entregados al comisionado jefe Léonard Anténor en Juana Méndez durante un operativo para que respondieran por sus presuntos actos de secuestro y violencia cometidos en la llanura de Cul-de-Sac.
Operativos de la Interpol y capturas estratégicas
Las labores de inteligencia de la Interpol en Santo Domingo también rindieron frutos al apresar al ciudadano haitiano Lerby Belus, de 36 años, en la Autovía del Este, próximo al peaje de La Romana, mientras transitaba en un carro marca Hyundai Sonata, portando múltiples documentos que evidenciaban su intento de evadir la justicia.
Durante este sorpresivo apresamiento, los agentes confirmaron que al extranjero le fueron ocupados cuatro pasaportes pertenecientes a diferentes personas junto a dos mil cuatrocientos cincuenta dólares en efectivo liberando posteriormente a un acompañante que viajaba en el mismo vehículo tras ser depurado y comprobarse que no contaba con ningún tipo de antecedentes penales.
Pandilleros operando activamente en el Cibao
Más allá de buscar un simple escondite, algunos de estos presuntos delincuentes continúan operando activamente en el país, como demostró el desmantelamiento de una célula criminal en la región del Cibao, liderada por el haitiano Pierre Peguey, alias Johnny o Joni, quien logró estructurar una compleja red dedicada a cometer fechorías en las principales vías.

Esta violenta banda se caracterizaba por utilizar uniformes de policía y capuchas para asaltar a los camioneros en la autopista Joaquín Balaguer, robando valiosas mercancías comerciales para contrabandearlas hacia territorio haitiano en una operación que culminó con quince personas detenidas en Santiago y Los Alcarrizos incluyendo a la esposa del presunto cabecilla.
Frente a la alarmante ola de traslados ilícitos, la constante detección de individuos operando en diversas provincias del país contrasta fuertemente con los discursos oficiales sobre el absoluto blindaje fronterizo.
Semejante contradicción genera una gran inquietud ciudadana al observar cómo presuntos prófugos con amplios historiales delictivos logran instalarse discretamente burlando los estrictos controles militares que supuestamente operan día y noche en toda la línea divisoria.
Bajo tal y complejo panorama social resulta inevitable reflexionar sobre la verdadera efectividad de los costosos anillos de seguridad dispuestos por el Estado dejando en el aire la profunda suspicacia de cómo múltiples estructuras criminales consiguen sistemáticamente encontrar grietas invisibles en un muro de vigilancia que las autoridades defienden reiteradas veces como totalmente impenetrable.
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