Miércoles, 17 de julio, 2019 | 10:25 am

Bien intervenido, pero mal invadido



Venezuela se encuentra en una gran encrucijada, y esta nos toca a todos los que hemos esgrimido durante años el derecho de autodeterminación de los pueblos.

Cada día que pasa, la ventana de oportunidad para una salida negociada se hace más estrecha, si bien  con el apoyo que ha recibido el presidente interino Juan Guaidó un desenlace parecería más cerca que nunca.

¿Pero cuál es el mecanismo idóneo?

En un cuento de hadas sería que los venezolanos se sentaran en una mesa de negociación a llegar a acuerdos, y lo cierto es que esa posibilidad es muy remota hasta tanto Maduro entienda que simplemente ya no cuenta con nadie.

Rusia y China se han encargado de que eso no pase por su mente.

Así pues, nos encontramos ahora con Estados Unidos, Inglaterra, Canadá y otros apoyando a Guaidó y Rusia, China, Cuba y otros a Maduro.

Lo cual solo significa que el futuro de Venezuela, al no ponerse de acuerdo, estará en manos de terceros.

Estamos frente a una intervención pero sin tropas en el suelo.

El peligro de estas situaciones es que los humanos se convierten en objetos pues ya no se trata de su bienestar sino de los recursos de la tierra que está en negociación.

De repente se olvidan estas cifras: 5,500 venezolanos salen cada día de Venezuela, ya lo han hecho más de 5 millones y el índice de precio al consumidor en el último año subió un millón setecientos mil por ciento (1,700,000 %)

¿Cómo puede un ser humano resistir eso y cómo puede otro ignorar lo que está pasando?

Soy un abanderado de la soberanía de los pueblos, la coherencia me obliga, pues Elías Brache Hijo, mi bisabuelo, negoció y firmó la salida de las tropas norteamericanas de República Dominicana en 1922, y Rubén Brache fue el embajador ante la OEA y ONU designado por el presidente Caamaño para hacer prevalecer los derechos de la república en armas.

Pero ante todo creo en el bienestar de los seres humanos.

Ninguna teoría o precepto jurídico puede prevalecer ante el hambre y la desolación, y por ello aún se trate esto como un problema político hay algo que parece olvidarse y es lo más importante, ¡El drama humano!

El experimento chavista tocó fondo, y por más de izquierda o derecha que se pretenda ser, eso es innegable y en consecuencia procede instaurar otro tipo de régimen.

Hasta el último día abrigaré la esperanza de que Venezuela auto determine su destino, si bien ya parece estar en manos de otros.

Con dolor debo recordar las palabras de Emiliano Tejera, quien al ver muerto a machetazos a su hijo Luis Tejera, autor del magnicidio del Presidente Mon Cáceres, expresó: “Bien muerto pero mal matao”

Amigos, todas las salidas apuntan a: “Bien intervenido, pero mal invadido”.

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