Banda integraban agentes DNCD y CESA operaba desde Santiago

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Santo Domingo.-La red de narcotráfico que enviaría a Puerto Rico 145 paquetes de cocaína por el Aeropuerto Las Américas (AILA), el jueves en la noche, tenía su centro de operaciones en Santiago y sus cabecillas lograron reclutar a una gran cantidad de oficiales y agentes antidrogas para permitir la entrada y salida en múltiples ocasiones por esa terminal del avión en que fue realizado el millonario decomiso.

La organización penetró una parte muy sensible de la Dirección Nacional de Control de Drogas (DNCD) y el Cuerpo Especializado de Seguridad Aeroportuaria (CESA), con tal precisión que al parecer pudieron coronar varios embarques hasta ser atrapados en flagrancia unos 18 miembros de esas agencias, entre ellos dos coroneles, varios oficiales subalternos y alistados, así como los pilotos de la aeronave.

Se trata del caso de mayor envergadura hecho por las autoridades en los últimos tiempos, sobre todo porque están bajo investigación y con medidas de coerción los jefes de los servicios de los citados organismos, aunque EL DÍA supo que se han producido otros arrestos y que “la barrida será grande en las próximas horas”, y que se “seguirán dando ejemplos”

El jefe antidrogas, mayor general Rolando Rosado Mateo, afirmó que los detenidos “fungían como facilitadores” para los embarques de cocaína, los que eran trasladados desde Santiago al AILA “e ingresados al área de carga de la terminal con la presunta anuencia de ese grupo que está preso”.

“Esa labor de inteligencia fue realizada en un período de 15 días. Estos traidores son parte importante de la red a la que pertenece el ex mayor Miguel Rodríguez, ex jefe antinarcóticos en San Francisco de Macorís, detenido hace cuatro semanas con 440 kilos de cocaína”, dijo.

La vigilancia comenzó tras el arresto del ex mayor, así como de los colombianos Jorge Luis García Salazar y Andrés Villegas, quienes contrataron al antiguo oficial y este, a su vez, hizo lo mismo con los miembros de la DNCD y el CESA detenidos, de acuerdo a las explicaciones ofrecidas por Rosado Mateo.

A este grupo pertenecen también los dominicanos Antonio Zapata Ramírez y Pablo Roberto Polanco.

La droga del jueves, que era parte de la ocupada a principios de noviembre. Había sido recibida en la zona Este durante un bombardeo y llevada a Santiago, desde donde luego la trasladaban a la Capital para su posterior envío a Puerto Rico en el avión matrícula 936MA, tripulado por los estadounidenses Kevin Henson Kuranz y Cristopher Schmidt.

“Esa red estaba sacando drogas por los diferentes aeropuertos”, agregó el oficial, quien adelantó algunas medidas internas a ser tomadas para seguir limpiando al personal de la DNCD.

Rosado Mateo y el director del CESA, Zenón Padilla Alcántara, están personalmente al frente de las investigaciones. Destacó la disposición de cooperar con la DNCD que tiene Padilla Alcántara.

“Fue un trabajo de vigilancia, de escucha telefónica y mapeo de llamadas muy bien realizado y, naturalmente, autorizado por un juez competente. Siempre actuamos en presencia del Ministerio Público”, dijo Rosado Mateo a EL DÍA.

Ese trabajo permitió -agregó- identificar la estructura militar completa que apoyaba a esta red.

“Todos serán expulsados de las Fuerzas Armadas por haber traicionado la confianza puesta en ellos”, sostuvo.

Están en Najayo, con tres meses de prisión preventiva, el encargado y el subencargado de la DNCD en el AILA, teniente coronel Efrén Valera Sosa y el primer teniente Danilo Ginebra, así como segundo teniente Biolennys López, además de los dos pilotos.

El fallo fue dictado la madrugada de ayer por la magistrada Miguelina Juliana Ramírez, del Segundo Juzgado de la Instrucción de la Provincia Santo Domingo. Fueron favorecidos con una garantía económica de RD$1 millón el teniente coronel Juan Smith Peña, encargado del CESA, y de RD$500 mil el cabo policial Luis Daniel Taveras.

La DNCD logró desmantelar la organización después de infiltrar en ella a un “agente encubierto”, siempre con la anuencia de un juez y del Ministerio Público, el que tenía el encargo de involucrarse en todas las actividades que realizaban los militares que estarían ligados a la banda de narcotráfico, siempre de acuerdo con Rosado Mateo.

Están implicados también la capitana Alexandra Carreño, los sargentos Manuel Santana, Eddy Frank Sánchez y el inspector Manuel Bueno, entre otros.

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