Joaquín Balaguer, en su obra “La palabra encadenada”, escribió que la posteridad es el “único juez capaz de medir imparcialmente los acontecimientos y los hombres públicos con la vara de la historia”. A 24 años de su muerte, resulta interesante repasar el legado de Balaguer como líder y estadista, a través de sus luces y sombras, expresadas en frases suyas o de sus seguidores.
Amado y odiado por muchos, es innegable que Balaguer fue un visionario, un intelectual que en el poder concretó teoría y praxis, un arquitecto del desarrollo nacional a nivel de infraestructura, un gestor de transiciones, un líder humilde y austero y un político que ejerció el poder como un sacerdocio.
Además, Balaguer fue un homus políticus de su época en estilo y métodos. Como hijo de los tiempos del mundo bipolar, de la internacionalización del comunismo y la seguridad nacional se instaló en el conservadurismo y la defensa del estatus quo y cuando los vientos cambiaron se adaptó a los tiempos, llegando incluso hasta levantarle la mano a sus enemigos en nuevos escenarios de lucha y ejercicio del poder haciendo honor a su afirmación de que "la política no constituye un ejercicio de sentimentalismos, sino más bien de realidades y coyunturas."
De las sombras de Balaguer, nos queda la herencia del caudillismo que todavía sigue calando en los partidos políticos y en otros espacios de poder. Todavía hay gente que quisiera perpetuar la máxima de antaño referida al líder reformista que coreaba que “mientras respire que nadie aspire”. Menos mal que ya la Constitución está dejando de ser un pedazo de papel y que la democracia ha avanzado hasta lograr frenar la reelección indefinida aunque el hiperpresidencialismo siga limitando una efectiva separación de poderes y la existencia de instituciones fuertes.
Pese a todo, para los políticos de hoy, con sus virtudes y defectos, Balaguer sigue siendo el paradigma del líder austero y que trabaja incansablemente por su patria con desprendimiento y humildad. Ojalá que, como planteaba Balaguer, la austeridad sea prédica, norma de vida y principio de gobierno.