Autismo: señales de alerta y la importancia del diagnóstico temprano
Santo Domingo.- El niño muestra dificultad para hacer contacto visual, comunicarse, es sensible al ruido, aletea constantemente las manos… Estas señales pueden encender las alarmas: podría tratarse de Trastorno del Espectro Autista (TEA).
La doctora Evelyn Lora, neuróloga, explica cómo detectar esta condición y cómo ayudar a los niños que la presentan.
“El Trastorno del Espectro Autista es una condición que inicia en la edad pediátrica y cuyos síntomas pueden manifestarse mayormente desde el primer año de vida. La pandemia, el encierro y la exposición prolongada a las pantallas hicieron que muchos niños experimentaran mayores síntomas, lo que también permitió a los padres notar con mayor claridad la presencia de esta condición”, señaló la especialista.
Lora resaltó que entre los principales signos de alerta están la falta de respuesta al ser llamado por su nombre, dificultad para hacer contacto visual y problemas para socializar con sus pares.
“El TEA es un trastorno neurobiológico para el cual no existe un estudio de laboratorio que permita diagnosticarlo; su detección se basa en la observación clínica y en la evaluación del desarrollo del niño”, explicó la doctora.
Diagnóstico temprano
La detección precoz del TEA requiere una colaboración de la entre los padres y los pediatras.

“Los padres deben sentirse cómodos para expresar cualquier preocupación sobre el comportamiento o el desarrollo de sus hijos: la forma en que juegan, aprenden, hablan y actúan. El pediatra, por su parte, debe estar atento, escuchar y tomar las medidas necesarias”, afirmó la especialista.
Factores de riesgo
La doctora Lora indicó que, aunque científicamente no está demostrado que el TEA tenga una predilección por raza, condición social o género, se ha observado con mayor frecuencia en niños que en niñas.
Según los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC, por sus siglas en inglés), uno de cada 59 niños presenta este trastorno.
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La especialista explicó que algunas condiciones durante el embarazo se han asociado al TEA, como la diabetes gestacional, el consumo de alcohol o tabaco y la edad de los padres.
“Se ha observado que cuando hay una diferencia de edad significativa entre los progenitores, por ejemplo, cuando el padre le lleva alrededor de 15 años a la madre, esto podría estar relacionado con el TEA”, indicó Lora.
Tratamiento y calidad de vida
La clave para mejorar la calidad de vida de un niño con TEA es el diagnóstico temprano. “Mientras más pronto se detecte, mejor será la respuesta al tratamiento, el cual se basa en terapias especializadas como terapia del habla, conductual, social, de aprendizaje y ocupacional”, explicó la experta.
Costos del tratamiento
Los niños con TEA requieren múltiples terapias, lo que representa un gasto significativo para las familias. Según datos obtenidos por El Día, el proceso de evaluación médica puede costar alrededor de 30,000 pesos con cobertura de seguro médico.
A esto se suman las consultas con especialistas, cuyo costo oscila entre 2,000 y 3,000 pesos por sesión.
Las evaluaciones psicológicas pueden costar entre 5,000 y 10,000 pesos por cinco o seis sesiones, dependiendo del centro.
En cuanto a la educación en colegios privados especializados, las mensualidades varían entre 3,000 y 5,000 pesos.
“Lamentablemente, en los centros donde se ofrece acceso a terapias, las listas de espera son muy largas. Lo ideal sería que el niño pudiera asistir a la escuela en la mañana y recibir sus terapias por la tarde, para que tenga atención constante”, afirmó la doctora.
Pantallas y desarrollo infantil
Lora también alertó sobre el impacto negativo del uso excesivo de dispositivos electrónicos en el desarrollo de los niños.
“No es recomendable que un niño de dos años tenga un teléfono inteligente. Muchos de los contenidos que ven en las pantallas carecen de interacción social: son muñequitos que no hablan ni expresan emociones, lo que limita su aprendizaje”, advirtió la especialista.
“Es fundamental que los niños jueguen al aire libre y socialicen con otros. Aprenden por imitación, y si los mantenemos aislados, con poco contacto humano y expuestos a pantallas, los síntomas del TEA pueden agravarse”, concluyó Lora.
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