Aumento de remesas

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En los sectores económicos, entre economistas y funcionarios del gobierno ligados al área, hay un gran optimismo por el publicitado crecimiento que tuvo el envío de remesas a República Dominicana.

Un acontecimiento que ocurrió en el primer cuatrimestre del año y que ascendió a 3.459,5 millones de dólares.

¿A qué se atribuye el crecimiento de las remesas? A “la mejoría de las condiciones económicas de los Estados Unidos, donde reside la mayor parte de la diáspora dominicana”, plantea un comunicado del Banco Central.

El complemento de las remesas a República Dominicana llega de otros países, como España, Haití –aunque resulte increíble–, Italia, Suiza, Canadá y Panamá.

A la hora de pasar a los hechos, cuando se presentan las demandas de aumentos salariales, el pago por desvinculación laboral en instituciones del Estado, el cumplimiento con las asignaciones a los hospitales, la reparación y construcción de nuevos centros de salud, el asfaltado de calles y carreteras, la construcción de acueductos, el pago de sueldos atrasados al personal paramédico en determinados hospitales, entonces el crecimiento se hace secreto.

Las voces se callan y no hay quien ofrezca una explicación de por qué, si tenemos ese crecimiento económico no haya acciones coordinadas a la par con dicha bonanza para que los dominicanos cuenten con un mayor número de plazas de trabajo.

No hay forma de que ese crecimiento se traduzca en una reducción significativa del sector informal. No hay indicios de que ese crecimiento de las remesas incida en el crecimiento de otros renglones de la economía.

Un aumento general de salario, más que la sacralización del envío de dólares y euros del exterior, sería el mejor argumento para que, efectivamente, el pueblo dominicano crea que ese crecimiento económico del país no es artificioso, que sí lo tenemos y es una realidad.

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