La estabilidad climática en el país, desde mediados de mayo, es un hecho que puede contener un cierto riesgo, si se toma en cuenta el predominio de unos rangos de temperaturas que en algunos casos ronda los 40ºC, con el varano todavía en curso.
El riesgo consiste, en realidad, en que estemos teniendo en las aguas del Atlántico y en las del mar Caribe temperaturas elevadas como las registradas en las provincias Independencia, Santiago Rodríguez, Dajabón, Montecristi y Valverde. Cuando el mar se calienta tanto como ocurre ahora en tierra, la solución suelen darla los huracanes.
De acuerdo con los meteorólogos, en muchos casos la sensación de calor es bastante más alta que la medida del termómetro.
Las condiciones de estabilidad climática, en algunos casos atribuida a los efectos de El Niño, que hasta ahora ha limitado la generación de grandes tormentas en el Atlántico, puede sin embargo haber llegado a su fin con el avance del primero de estos meteoros en el corredor de los huracanes, que empieza en el entorno de las islas de Cabo Verde, África, y descarga de manera regular en parte de América.
Dolly, la cuarta tormenta de la temporada, se ha formado al terminar agosto y al informar sobre su presencia, el Instituto Dominicano de Meteorología ha dicho que se encontraba a miles de kilómetros hacia el este.
“Que allá pegue y acá no llegue”. Con la mala fama que tienen agosto y septiembre cuando de huracanes se trata.
De agosto es David, que en unos días estará cumpliendo 47 años de su entrada por la provincia de San Cristóbal y unos días después, 2 de septiembre, estaremos sobre los 96 años de San Zenón, el huracán más mortífero de cuantos han afectado el país desde que se tienen registros.
No es asunto de alarmar a nadie, pero es bueno mantener la atención en las informaciones meteorológicas cuando es verano y la atmósfera anda tan caliente.
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