Aquí botamos millones
Tienen toda la razón del mundo quienes han manifestado que la República Dominicana es un país rico muy mal administrado.
Y sería interesante saber por qué la población, consciente de lo que viene ocurriendo desde hace décadas en ese y otros aspectos, es incapaz de precipitar o propiciar un cambio, si tiene en sus manos la forma de realizarlo.
En ninguna cabeza mínimamente bien puesta se concibe que este país haya tomado un préstamo de unos 100 millones de dólares para la construcción de pistas de atletismo y multiusos, y que decenas de estos últimos estén abandonados y a medio talle. Sencillamente, esto es un crimen. Si en el desarrollo de estas obras se han detectado anomalías, que se divulguen, que no se tape nada, como es costumbre, pero que no se dejen al olvido.
Es increíble como muchos apartados pueblos de la geografía nacional se han quedado sin pito ni flauta a la espera de estas instalaciones.
Es inconcebible que un país donde los muertos se pudren en Patología Forense por falta de algunas neveras, donde las principales vías son un desastre, por solo citar dos casos simples, se mantenga en el olvido y a la deriva gran parte de una inversión de 100 millones de dólares.
Que Dios nos proteja si seguimos por ese camino.