¡Aprendan, caramba!

http://eldia.com.do/image/article/50/460×390/0/F810B074-DFBD-427F-8E63-1738A5985A4E.jpeg

El quince de octubre del 2005 al llegar a su finca, ubicada en los Valles del Tuy, en Venezuela, el lanzador Ugueth Urbina sencillamente se volvió loco.

Ese señor se le olvidó lo que había conseguido antes de ese año en las Grandes Ligas. ¿Les digo? Bueno, Urbina había registrado ocho temporadas con más de veinte juegos salvados, incluyendo dos de treinta y dos de cuarenta rescates, había ganado más de veinticinco millones de dólares.

En otras palabras: Una carrera exitosa en el ámbito deportivo y económico. Cuando llega a su propiedad le entra a machetazos, golpes, punzones y hasta llegó a rociar gasolina a unos empleados para quemarlos, sólo porque buscaba una arma de fuego extraviada y culpaba a sus empleados de haberla sustraído. ¡Concho! Ahora está cumpliendo una condena de catorce años.

De la fama, fortuna y la “vida cómoda” ha tenido que resignarse a pasar gran parte de su vida en un centro correccional.

Los deportistas deben aprender de errores como el ya mencionado, es que deben recordar que las “oportunidades son calvas y se agarran por los cabellos”. ¿Me entienden?

Sobre el autor

El Día

Periódico independiente.