Alcantarillado pluvial de Santo Domingo: solo promesa

Teodoro Tejada
Teodoro Tejada

En los diferentes gobiernos que hemos tenido en República Dominicana desde hace 87 años, los verdaderos planes de drenaje pluvial en Santo Domingo solo se han quedado en promesas.

La desidia de enfrentar este grave problema de inundaciones en República Dominicana, que es un Estado social y democrático de derecho en forma de República unitaria, fundado en el respeto de la dignidad humana, los derechos fundamentales y el trabajo, está contenida en el artículo 7 de la Constitución de la República.

Las constantes inundaciones por causa de lluvias laceran la vida cotidiana, la salud y la economía de los ciudadanos.

En 1939, el sátrapa Rafael Leónidas Trujillo contrató los servicios del arq. Bernardo Giner de los Ríos para realizar el diseño del drenaje pluvial de la ciudad de Santo Domingo.

El presidente Luis Abinader, el 28 de agosto de 2023, en su acostumbrado encuentro con representantes de los medios de comunicación en “LA Semanal”, dijo que el martes 12 de septiembre de 2023 sería presentado por el Gabinete de Construcción el Proyecto de Alcantarillado para el Gran Santo Domingo, el cual tenía el objetivo de resolver los constantes problemas de inundaciones por falta de un sistema de drenaje pluvial. El mandatario afirmó que el proyecto se ejecutaría con fondos de inversión pública, con lo que descartó una alianza público-privada.

En el primer gobierno del expresidente Danilo Medina, antes de cumplir los tres meses en su ejercicio, el 4 de diciembre de 2012, el arq. Alejandro Montás, director ejecutivo de la Corporación del Acueducto y Alcantarillado de Santo Domingo (CAASD), presentó “El plan para manejo de aguas residuales y pluviales en el Gran Santo Domingo”. El objetivo del proyecto era buscar solución al gran problema del manejo de las aguas residuales y pluviales del Distrito Nacional y la provincia Santo Domingo, el cual fue realizado por la firma consultora Hazen and Sawyer y financiado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) a un costo de 617 millones de dólares.

El arq. Alejandro Montás, al hacer uso de la palabra en la actividad, afirmó que el problema se caracterizaba por la baja cobertura del sistema de alcantarillado, debido a que solo el 5% de una población de 3.3 millones de habitantes tenía servicio de tratamiento de las aguas residuales y, además, no funcionaban adecuadamente. Lo que indicaba que el 95% de la población hacía su descarga en el subsuelo a través de pozos, ríos, cañadas o en el Mar Caribe.

Es importante destacar que de este proyecto “El plan para manejo de aguas residuales y pluviales en el Gran Santo Domingo” solo se construyó, e inauguró el expresidente Danilo Medina el 15 de julio de 2020, a un costo de 7 mil millones de pesos, “La Estación Depuradora de Aguas Residuales”, cuyo objetivo era sanear los ríos Ozama e Isabela, que beneficiaría a 450 mil habitantes del Gran Santo Domingo. Es una obra del denominado elefante blanco, porque solo se utiliza el 20% de su capacidad para lo que fue construida, al no colocarle las líneas alimentadoras para el tratamiento de las aguas residuales.