Alcaldías sin rumbo y el fracaso del poder municipal

José Miguel de la Rosa
José Miguel de la Rosa.

Lo que está pasando en muchos municipios con sus alcaldías es preocupante, frustrante, penoso y decepcionante; además, genera más preguntas que respuestas por parte de los munícipes hacia sus autoridades.

En muchos municipios, la gestión local parece reducirse a apagar fuegos en lugar de construir soluciones duraderas.

Lo que debería ser la instancia más cercana al ciudadano, muchas veces se convierte en el primer eslabón de la frustración colectiva.

Las alcaldías están exhibiendo un pobre desempeño en cuanto a la administración territorial; sus titulares lucen perdidos y sin rumbo hacia dónde deben ir.

Esto queda evidenciado en la deficiente gestión de los residuos, el abandono de los sectores, la mala administración de los recursos, las obras inconclusas, el deterioro de las calles, el desorden urbano, la falta de planificación, la politización de la gestión municipal, la débil institucionalidad y el crecimiento urbano desordenado, entre otros problemas que se agravan ante la falta de soluciones.

Recientemente el alcalde de Santo Domingo Oeste, Francisco Peña, admitía que no tenía nada que resaltar de su gestión.

Señaló que la recogida de la basura no funciona, que las calles están llenas de hoyos y que no contaba con recursos para pagar la nómina. Sincero como siempre, pero preocupante la situación.
Y si nos vamos a Santo Domingo Norte, lo único que se podría decir es que ese municipio está abandonado a su mala suerte.

Allí da la impresión de que la alcaldesa ha sido sobrepasada por la imposibilidad de lograr una gestión mínimamente fluida.
En Villa Mella, Guaricano y Sabana Perdida, hay un grito colectivo que demanda soluciones: calles inservibles, acumulación de basura, falta de aseo urbano, obras inexistentes y ausencia de respuestas.

Como munícipe al que le duele Santo Domingo Norte, quiero dejar claro que no se trata de atacar a la alcaldesa Betty Gerónimo, quien me generó gran admiración como diputada, al empoderarse y levantar la voz por el municipio, además de defender sus posiciones con valentía. Sin embargo, está quedando en deuda en su rol como autoridad municipal a casi dos años de gestión. Otro ejemplo de lo mal que andan las alcaldías es haber escuchado a dos alcaldes pedirle al ministro de Turismo que les construyera parques infantiles.

Eso refleja una incapacidad preocupante para gestionar soluciones básicas desde el ámbito municipal.
Vemos cómo el Gobierno Central tiene que hacer obras e intervenir municipios con incapacidad para ejecutar sus funciones básicas, como recoger la basura, o hacer aceras y contenes.

Mientras sigamos normalizando la improvisación y la falta de resultados, seguiremos viviendo en ciudades que no tienen respuestas para las necesidades de quienes las habitan.

Sobre el autor

José Miguel de la Rosa

Egresado de la carrera de Comunicación Social, mención Periodismo, por la Universidad Tecnológica de Santiago (UTESA). Posee diplomados en comunicación política, periodismo de datos, periodismo digital, entre otros. Cuenta con más de 13 años de experiencia en el ejercicio periodístico, con cobertura en fuentes clave como el Palacio Nacional, Congreso Nacional, Junta Central Electoral (JCE), justicia, educación, política, policiales, temas comunitarios y económicos, entre otros. Ad...