Adolescentes sufrieron violencia en pandemia

Estudio. Informe sobre la protección y salud de la niñez presentado por World Vision. Muestra. Formada con 385 jefes de hogar, 770 adolescentes y jóvenes, y 385 niños y niñas.

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El uso común del castigo físico y humillante sigue siendo normal como método de corrección.

Santo Domingo.-El 49% de los padres, madres o tutores considera que la única manera de criar a un niño correctamente es utilizando el castigo físico, de acuerdo al informe presentado por World Vision sobre la protección y salud de la niñez de comunidades vulnerables en el contexto de la pandemia.

La investigación destaca que todavía sigue siendo una norma el uso común del castigo físico y humillante como método de corrección, donde llama la atención que un 36% de los adolescentes entrevistados dijo haber experimentado violencia física durante los últimos 12 meses, lo que sin duda establece una relación de causa y efecto con la pandemia del Covid-19.

“Estos datos revelan la existencia de un modelo de crianza ancestral que se ha mantenido de generación en generación, basado en la violencia verbal, física y psicológica, por medio de la cual los padres, madres y cuidadores aspiraban y aun aspiran a convertir sus hijos e hijas en entes de bien para la sociedad.

Sin embargo, se ha demostrado que el castigo físico y humillante produce efectos nocivos que trastornan la cosmovisión de la vida en familia y sociedad que puedan desarrollar los niños, niñas y adolescentes”, afirma Johnny Bidó, asesor nacional de protección e incidencia de World Vision.

Afirma que las secuelas impactan en el desarrollo congnitivo-conductual de los niños y adolescentes, alterando su estado de ánimo y reduciendo su autoestima, acarreando deudas de rencor con sus progenitores que, en ocasiones, son muy difíciles de saldar, lo que les impide alcanzar la plenitud de vida.

Las razones: Debido al confinamiento y hacinamiento, sumado a una alta prevalencia de normas y costumbres sociales que validan y legitiman esta forma de corrección, potenciando el uso de prácticas nocivas para el presente y futuro de la niñez.

Encuestados

—La muestra
Formada con 385 jefes de hogar, 770 adolescentes y jóvenes, y 385 niños y niñas. Se desarrollaron grupos focales con 72 padres, madres y tutores, 81 líderes comunitarios y 75 niños, niñas y adolescentes.

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