Los Ángeles.-Por más difícil que le pueda resultar a la fanaticada de los Lakers, la escritura está en la pared.
Su esperanza más grande para el próximo logro de la franquicia, Dwight Howard, según consta, los ha rechazado para irse a jugar con los Houston Rockets.
La cara de su franquicia, Kobe Bryant, tiene ya casi 35 años y se rompió su tendón de Aquiles en abril, lo cual podría dejarlo fuera a comienzos de la próxima temporada o por más tiempo aún.
Panorama sombrío
Si eso no es suficientemente malo, el resto del núcleo de los Lakers peleó contra lesiones significativas la temporada pasada y se encontró en el lado equivocado de los 30.
Así que, ¿y ahora qué? Los Lakers necesitan pegarse en la lotería. Considerándolo todo, el equipo no tiene mucho más aparte de mirar más allá de la temporada entrante y enfocar sus esfuerzos en el prometedor verano de 2014.
Porque ahora mismo hay una única verdad, y consiste en que los Lakers están sujetos a la lotería por primera vez desde la era de Chucky Atkins de 2004-05.
Y ese debe ser el plan.
Si hubo un momento de olvidarse de ganar a corto plazo, limpiar los libros y conseguir la mayor cantidad de dinero posible para ir de compras, ahora es el momento de hacerlo en preparación para el próximo verano.
El próximo verano también traerá lo que quizás sea la clase del draft más esperada desde 2003, protagonizado, con toda posibilidad, por Andrew Wiggins, Jabari Parker, Marcus Smart, Julius Randle y Andrew Harrison.