“El Desarrollo humano con rostro y cuerpo de pobreza”

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Las mediciones son herramientas útiles cuando de estrategia de desarrollo se trata. Recientemente fue puesto en circulación el Informe de Desarrollo Humano (IDH) de este año, en su vigésima edición, con los auspicios del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo.

“La verdadera riqueza de las naciones: Caminos al desarrollo humano” fue el título y sigue las orientaciones del primer Informe publicado en 1990, que comenzó con la premisa de que “La verdadera riqueza de una nación está en su gente”.

Es un trabajo importante para el país y para el mundo, como instrumento de evaluación de lo que se ha hecho con los recursos, dónde estamos y hacia dónde vamos.

Para 1990 el IDH consideraba como premisa básica que el desarrollo de un país debía medirse no sólo por el ingreso nacional, sino también según la esperanza de vida y la alfabetización.

Este año se suman tres indicadores: un IDH ajustado por la Desigualdad, teniendo en cuenta la desigualdad en los niveles de salud y educación y en la distribución del ingreso; otro Desigualdad de Género, que registra la participación de la mujer en el Gobierno y en la fuerza laboral y su situación educacional y de salud, para reflejar las diferencias entre hombres y mujeres, y un tercero de pobreza Multidimensional, que identifica las graves privaciones en salud, educación o nivel de vida. Alrededor de un tercio de la población de 104 países vive en situación de pobreza multidimensional, con ingresos de US$1.25 al día.

En nuestro país la población bajo la línea de pobreza ronda los 4,4 millones, para un 48.5% de la población. Ocupamos el mismo lugar -88- desde 2005 a 2010.

Si no hemos avanzado en la clasificación, no se puede hablar de desarrollo, pues a pesar del crecimiento de la riqueza, mayor acceso al conocimiento y mayor expectativa de vida, esto no ha servido mucho para avanzar, por lo que se trata de un desarrollo con cara y cuerpo de pobreza, indicador de que estamos retrocediendo en desarrollo humano.

Reclamemos acciones serias para poder avanzar en las rutas del desarrollo humano.

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El Día

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