¿Zurdos o mancos?

José Báez Guerrero
José Báez Guerrero

La falta de firmes convicciones ideológicas, ideas básicas compartidas por ciudadanos empeñados en proyectos políticos en bien del país, fue magistralmente comentada el lunes por Aníbal de Castro.

Este fenómeno global se manifiesta localmente mediante “partidos sin doctrina, dirigentes sin ideas e ‘influencers’ que apenas se alfabetizaron y ya quieren encabezar una boleta.

Nuestra política se alimenta del disparate diario…”. ¿Es acaso hiperbólico afirmar que, por falta de derecha o izquierda, la mayoría de nuestros políticos viven ocupados como ambidiestros para pedir y paralíticos (no por mancos) para gobernar? Recientemente el presidente Abinader comentó que nuestros avances en gobernanza, cohesión social y desarrollo deben mucho a la capacidad de consensuar pese a diferencias partidistas. El exceso de acuerdos entre poderosos es tan dañino como su falta absoluta.

La competencia política por el poder se reduce a escoger entre candidatos tan parecidos entre sí que da igual uno u otro. En cambio, el disenso informado, como se enseña en clubes de debate de escuelas en países de tradición parlamentaria o modelados en el ágora griega, eleva no sólo la calidad de la discusión pública, sino que despierta interés por las ideas defendidas o atacadas.

Muchos gremios aplican el dicho “entre bomberos no se pisan las mangueras”. Demasiadas entidades empresariales o de la sociedad civil renuncian, por espurias conveniencias particulares o cobardía, a ejercer el criterio con sentido crítico. Contradicen ideas que sustentan los valores del capitalismo democrático.

Terminan pareciéndose a los políticos y sus partidos, lo que no es buena cosa. Un leal disenso es más valioso que el silencio o aplausos homogéneos y constantes.

Poca criticidad, o incapacidad para enjuiciar hechos y conductas, conduce a repetir errores o perpetuar políticas como los subsidios sociales indiscriminados o los subsidios a las EDE. Aunque sea merecida, demasiada lisonja es una anomalía de las democracias sanas y distorsiona las informaciones que requiere el mercado.

Sobre el autor

José Báez Guerrero

Abogado, periodista y escritor dominicano.