Zelaya ya partió hacia Honduras; golpistas dicen tendrá que aterrizar en El Salvador

WASHINGTON, EEUU. El presidente depuesto de Honduras Manuel Zelaya partió el domingo encabezando una delegación de nueve personas rumbo a Tegucigalpa a bordo de un avión de matrícula venezolana, en un esfuerzo por retomar el poder que desafía una orden militar que le impediría aterrizar.

La aeronave con matrícula venezolana YV-1496 despegó del aeropuerto Dulles de Washington con la canciller hondureña Patricia Rodas, el presidente de la asamblea general de la ONU Miguel D’Escoto, su secretario y su médico, el ex embajador hondureño ante la OEA Carlos Sosa, dos periodistas y un guardaespaldas.

Minutos después, despegó otro avión con los presidentes de Ecuador, Argentina y el secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, para acompañar el retorno de Zelaya. Sin embargo, el director general de aeronáutica civil de Honduras, Alfredo San Martín, dijo en cadena de radio y televisión que "la aeronave que transporta al ciudadano Manuel Zelaya ha sido dirigida a El Salvador" y no a Tegucigalpa.

El gobierno instaurado tras el golpe de estado ha reiterado que impediría el aterrizaje de cualquier aeronave en la que pudiera llegar el mandatario defenestrado.

Entretanto, miles de manifestantes descendieron al aeropuerto de Tegucigalpa para recibir a Zelaya. Helicópteros policiales sobrevolaban el terminal aéreo, en cuyo interior los soldados superaban a los viajeros, y un periodista de AP vio a varios francotiradores apostados.

El acceso al aeropuerto por tierra está bloqueado por puestos policiales y militares.

Después de reunirse en la residencia del embajador de Ecuador en Washington con varios mandatarios de América Latina, Zelaya dijo que desde la capital estadounidense partirán dos comisiones.

"Una a Tegucigalpa encabezada por su servidor (Zelaya) y voy a acompañado directamente por personalidades pero de forma especial quiero mencionar al presidente de la asamblea de las Naciones Unidas".

"La otra delegación importante irá presidida por el secretario Insulza, acompañado por la presidenta (de Argentina Cristina Fernández de ) Kirchner, el presidente (de Ecuador, Rafael) Correa, y el presidente (de Paraguay, Fernando) Lugo" se dirigirá a San Salvador, declaró en rueda de prensa.

Correa, por aparte en la embajada ecuatoriana, dijo que consideran lo más prudente que al mandatario derrocado solo lo acompañe el presidente de la asamblea de la ONU.

Al ser preguntado sobre con qué garantías viaje su colega, el gobernante ecuatoriano respondió: "Con ninguna. Con la garantía de todo un pueblo, pero obviamente dependerá del gobierno de facto, de las fuerzas armadas que no haya represión violenta, que no haya derramamiento de sangre".

"Si logra aterrizar el presidente José Manuel Zelaya y cree que es prudente que lo acompañemos en seguida viajaremos a Tegucigalpa (desde San Salvador). Si es que no puede aterrizar pese a todos sus intentos, lo esperaremos en San Salvador, que es a 20 o 30 minutos", explicó Correa.

Zelaya viajará en un avión de la petrolera venezolana Citgo, informó el ex embajador de Honduras ante la OEA Carlos Sosa. La otra delegación irá en el avión de la presidenta argentina.

Maritza Somoza, dirigente de la Confederación Unitaria de Trabajadores (CUT)dijo a radio América de Honduras que "estamos alegres porque viene el presidente, venimos a recibirlo como se merece. (Zelaya) es el único presidente que tiene Honduras".

Pero el gobierno encabezado por Roberto Micheletti advirtió que impedirá el retorno de Zelaya.

El canciller Enrique Ortez dijo a la AP que se "ha dado la orden al ejército y la policía de no dejar entrar aviones que no se identifiquen o sin planes de vuelo por cualquier aeropuerto de la nación".

No precisó cómo se impedirá la eventual llegada de la nave con el presidente derrocado. Manifestó que la determinación de impedir la llegada de Zelaya al país se tomó "por prudencia".

"No correremos el riesgo de que ocurra un baño de sangre, que se derrame la sangre de un hondureño, peor de un ex mandatario", agregó el funcionario en alusión a Zelaya.

La Iglesia Católica y el comisionado nacional de derechos humanos también pidieron a Zelaya no volver, para evitar "derramamiento de sangre".

El gobierno de Micheletti también ha dicho que arrestará a Zelaya, a pesar de la condena y aislamiento internacional al que ha sido sometido por derrocarlo. Zelaya pidió a sus simpatizantes en Honduras actuar pacíficamente y "que no usen ni una sola arma".

En la capital estadounidense se reunieron con Zelaya la presidenta argentina, Lugo y Correa; así como el secretario general de la Organización de los Estados Americanos y el canciller de Venezuela, Nicolás Maduro, entre otros funcionarios de la región, para definir la estrategia y logística del retorno del mandatario depuesto el 28 de junio por militares que lo sacaron de su casa en ropa de dormir y lo enviaron en un vuelo hacia Costa Rica.

En la víspera la OEA suspendió a Honduras de sus filas después de que fracasaron los esfuerzos del secretario general de la organización de gestionar en Tegucigalpa el viernes la restitución de Zelaya.

El gobierno encabezado por Micheletti ha dicho que no existió un golpe de estado sino una sucesión legal del poder que fue avalada por la Corte Suprema y el Congreso y renunció a la OEA.

"La OEA nos juzgó de manera injusta, sin oírnos", expresó Ortez.

Durante su permanencia en la capital hondureña, Insulza no se reunió con funcionarios del gobierno instaurado para evitar conferirle legitimidad. La gran mayoría de países con lazos diplomáticos con Honduras retiraron a sus embajadores para protestar por el rompimiento institucional registrado.

El ministro de Defensa nombrado por Micheletti, Adolfo Lionel Sevilla, declaró a la radio hondureña HRN que "si viene Zelaya, que venga pero le aplicaremos la ley".

En las afueras, la pista y el edificio principal del aeropuerto hay una considerable presencia de militares y policías. La principal vía de acceso a la terminal aérea está bloqueada por un puesto de control policial.

Sobre el autor

El Día

Periódico independiente.