Ya es mañana (3)

José Báez Guerrero
José Báez Guerrero

Ganar el poder desde la oposición no es un maicito. Sin el desastre político de Jorge Blanco, pese a sus aciertos de reformas económicas mal comunicadas, Balaguer jamás habría recuperado la Presidencia en 1986, a sus 80 años, ciego y con pobre salud pese a su lucidez impresionante.

Tras salir del Palacio Nacional en 2004 por la terrible crisis de las quiebras bancarias, don Hipólito nunca pudo volver y su colectivo (con ropaje nuevo como PRM) debió esperar 16 años antes de ser elegido presidente el joven líder Luis Abinader. La historia reciente demuestra que el mejor aliado de la oposición es un antecesor torpe o con pocas ganas o posibilidades de seguir arriba.

Estas innegables lecciones se pierden cuando se daña la brújula —moral o práctica— de quien posee la mayor cuota de responsabilidad para influir en las elecciones. Hoy esa persona es el presidente Abinader. La suma de todas sus decisiones o las que en su nombre o representación tomen sus subalternos es el factor individual más determinante del futuro suyo, de su partido y más importante aun, del país.

Cada pequeño error, desaire, incumplimiento, agravio o incordio, por sí solo luce insignificante. Su suma resulta como la agregación de la gravilla -piedrecillas individuales- al cemento y el agua: fraguan como un muro infranqueable de duro concreto.

Cada éxito o logro consolida su liderazgo si, aparte del costoso relumbrón mediático, realmente contribuye a fortalecer un sentimiento colectivo favorable y con alguna cohesión. Una de las mayores desgracias partidistas es que un presidente crea -como Balaguer en 1996- que le conviene que su partido no siga en el poder. O que quienes él cree suyos obren para sí mismos y no su jefe.

Sobre el autor

José Báez Guerrero

Abogado, periodista y escritor dominicano.