Ya a nadie le importa
Cuando un jugador de cualquier disciplina se convertía en figura de primer orden en una organización, para los fanáticos resultaba un crimen que se le botara o cambiara. Era lo que se denominaba jugadores franquicias.
Tocar a un atleta de ese nivel no resultaba fácil.
Sin embargo, hoy, como la comercialización es dueña y señora del negocio, los dueños de equipos y los propios jugadores les prestan muy poca importancia. El caso más reciente de cómo una organización se desprende de un jugador que ofreció grandes momentos lo vive el puertorriqueño Jorge Posada con los Yankees.
Ese mismo caso lo vivió su compatriota Bernie Williams y lo sufrirán en carne propia jugadores de la talla de Derek Jetter y el panameño Mariano Rivera.
¡Qué les parece! Como cambian los tiempos, caballeros. Por suerte, todavía en nuestro béisbol, donde todo es posible, no se han dado casos de esa naturaleza, excepto el de Tony Peña, quien tras ser anunciado como mánager del Escogido, a las pocas horas abandonó el cargo.
Radares. La prensa deportiva del país, que se había mantenido al margen de la política partidista, parece que se mantendrá muy activa en esta campaña.
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