¿Y los hermanos Benítez?
Después de hablar tanto, probablemente más de la cuenta, sobre los hermanos Benítez, el Departamento de Lavado de Activos de la Procuraduría General de la República parece haber cerrado el caso, porque el magistrado Germán Miranda Villalona no ha vuelto a decir ni esta boca es mía.
Llama mucho la atención que de pronto le echamos tierra a un caso de tanta relevancia y que a nadie le hayan rendido cuenta sobre el destino de los bienes multimillonarios dejados por esos individuos, de nacionalidad cubana, que a la fecha ningún mortal se explica cómo pudieron éstos abandonar el país en medio de la tenaz persecución montada por las autoridades contra esos evasores del sistema de seguridad social de los Estados Unidos. Sólo se ha dicho que las investigaciones están avanzadas y se incautaron propiedades.
El negocio de las armas
El Gobierno dominicano se ha inclinado por la tecnología brasileña en materia de seguridad y defensa, comenzando por aviones y armas de mediano calibre. Por ejemplo, la Policía acaba de recibir 2 mil ametralladoras marca Taurus, calibre 9 milímetros, para al parecer sustituir las obsoletas pistolas similares con que contaba la institución.
Es bueno que los hombres que tienen sobre sus hombros el deber de mantener el orden público estén bien armados, sobre todo cuando la delincuencia parece llevarle unos pasos a cualquier agencia de las que luchan contra el crimen.
Un buen ejemplo
Ha hecho bien la Dirección General de Aduanas al decidir meterle el diente a una banda que operaba entre Santiago y ciudades de Estados Unidos para evadir el fisco.